Opinión

El insulto como arma política

Javier Cámara | Jueves 02 de abril de 2009
El panorama político anda revuelto con asuntos varios. Lleva así varios meses, pero desde que el Gobierno ha perdido los apoyos en el Congreso es más evidente y los distintos portavoces parlamentarios no han parado de criticar sus actuaciones en diversos campos, entre los que destacarían los económicos, los abortivos y los militares.

Ahora no se podrá acusar al PP de crispar, ¿o sí? Está claro que todo depende de quién analice esa información. A pesar de que el presidente del PP mostró un lado más sosegado y conciliador en el programa "Tengo una pregunta para usted" y días después en la Sesión de Control, poco tardó el portavoz del PSOE en el Congreso, José Antonio Alonso, en insultarle llamándole "falso, irresponsable y –otra vez–antipatriota".

Yo que Rajoy estaría tranquilo. Que Alonso le llame antipatriota por pedir transparencia es el mejor indicador de que tiene razón. Ya se lo llamaron por decir que España estaba en crisis y que íbamos hacia un periodo de recesión y así está sucediendo.

El problema es que este Gobierno recibe mal las críticas. El Ejecutivo del talante es poco amigo de que le recuerden sus obligaciones cuando no las atiende. Zapatero y su equipo no encajan bien que se les diga que las cosas se pueden hacer de otra forma. ¡Oye, es que se pueden hacer de otra forma!

Lo que no se entiende es que recurran una y otra vez al insulto y se critique a un líder de la oposición por hacer precisamente eso, oposición. Si pedir información y que se aclare la intervención del Banco de España en una caja de ahorros –que se decía hace una semana que era solvente y estaba preparada para una fusión– es una irresponsabilidad, ¿qué espera este Gobierno de Rajoy, servilismo, acatamiento ciego, confabulación?

Por otra parte, lo lógico sería escuchar a medio millón de personas que se echa a la calle y dice que más de 100.000 abortos al año son muchos y que hay que legislar para evitar tanta muerte y no para legalizarla. Pues no, la reacción del número dos del PSOE es vilipendiar, nuevamente, porque estos "hipócritas" no piensan como ellos. Aunque lo cierto es que Blanco ya nos tiene acostumbrados a los insultos como arma política.

Otro ejemplo de la susceptibilidad de este Gobierno lo hemos visto recientemente cuando se ha criticado a la ministra Chacón por su nefasta gestión e información sobre la retirada de las tropas españolas de Kosovo. Aquí el desprecio –en un razonamiento argumental propio del manual del buen “progre” para justificar lo injustificable– es para todos aquellos que la critican, dicen ellos, por ser mujer. Al grito de "¡machistas!" elevaron la voz en pro de su compañera de partido.

Y digo yo: ¿Será que están nerviosos en Moncloa? ¿A qué viene tanto insulto? ¿Quizá no vean la forma de hacer nada coherente para intentar sacar a este país del pozo? ¿Estarán esperando a que sea Obama el que lo haga? ¿De verdad está pesando tanto esa "espada de Damocles" que es la moción de censura?

Pero si me apuran les diré que a nuestro ZP lo que digan Rajoy, los grupos pro vida y la mayoría de los portavoces parlamentarios le importa bien poco. Está claro que al presidente le interesa más su foto con el presidente de EEUU que la desastrosa situación del país. Imagino que no le irá con la cantinela de la solidez de nuestro sistema financiero y de la fortaleza de nuestra economía.

A Zapatero ya sólo le queda pintarse la cara de negro y repetir como un loro el "Sí, podemos" (Yes, we can) famoso. Le mandaré de regalo una cajita de betún… o mejor, un manual de buenos modales para que se lo fotocopie con permiso de la SGAE a su equipo y no pierdan las formas. Repito y termino: ¿Será que están nerviosos en Moncloa? ¿Para cuándo la crisis de Gobierno?

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