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Miércoles 08 de abril de 2009
El ex presidente peruano Alejandro Toledo dijo que la condena a 25 años de prisión a su antecesor Alberto Fujimori por delitos de lesa humanidad, si bien es una lección para el mundo, es sobre todo una lección para la clase política. El fallo "trasciende al Perú, es una lección para el mundo porque muy pocos países pueden exhibir a un ex jefe de Estado sometido a un juicio público con las garantías de un debido proceso", dijo Toledo en conversación telefónica con Canal N.
El ex presidente peruano Alejandro Toledo dijo que la condena a 25 años de prisión a su antecesor Alberto Fujimori por delitos de lesa humanidad, si bien es una lección para el mundo, es sobre todo una lección para la clase política. El fallo "trasciende al Perú, es una lección para el mundo porque muy pocos países pueden exhibir a un ex jefe de Estado sometido a un juicio público con las garantías de un debido proceso", dijo Toledo en conversación telefónica con Canal N.
Toledo acotó que la sentencia es "en primer lugar una lección para toda una clase política" que debe entender que "los delitos de lesa humanidad cometidos desde el aparato del Estado son un hecho cruel e inhumano que deshonra a quienes hemos tenido y tienen el privilegio de gobernar". "Aquellos que hemos tenido la responsabilidad de dirigir los destinos del país, necesitamos tener vocación democrática, respeto por los derechos humanos y la independencia de los poderes", subrayó Toledo, que gobernó Perú entre 1990 y 2000.
Si bien Toledo expresó que siente "tristeza" y "congoja" por los hijos y familiares de Fujimori porque ellos "recogen el golpe duro de esta decisión (judicial)", recalcó que en el juicio no se ha juzgado "al padre que ellos conocieron" sino al "político que se equivocó al ejercer el poder".
Agregó que también comparte su "congoja" con los familiares de las víctimas de las 25 personas asesinadas en Barrios Altos (1991) y La Cantuta (1992), uno de los dos casos por los que se juzgó a Fujimori, así como por los miembros de las fuerzas armadas que perecieron durante la lucha contra el terrorismo. "Nada justifica el asesinato de personas inocentes, no se puede acabar el terror con el terror", puntualizó Toledo, al insistir en que no quiere interferir con sus comentarios en el proceso dado que aún falta una segunda y definitiva instancia judicial.
Entre tanto, los organismos de derechos humanos calificaron la sentencia de "ejemplar" y aseguraron que es un mensaje positivo para los sistemas de justicia, mientras los fujimoristas la recibieron con indignación.
Gisela Ortiz, representante de los familiares de víctimas de La Cantuta, dijo que "por primera vez el poder judicial responde al clamor de las víctimas". Su colega Eduardo Bertoni, de la Fundación para un debido proceso legal, destacó el hecho de que el tribunal haya calificado los delitos como crímenes de lesa humanidad, algo que no siempre sucede en instancias internacionales.
Por su parte, el representante de Amnistía Internacional, Javier Zúñiga, dijo que este fallo es uno "de los más importantes de los últimos tiempos por referirse a las responsabilidades de un jefe de Estado por crímenes cometidos por organismos que él mandó o ayudó a crear".
Se trata de "un fallo ejemplar para el mundo por la forma en que el tribunal abordó las pruebas, que tendrá profundas implicaciones para otros casos de violación a los derechos humanos", aseguró Zúñiga, quien se encontraba en Lima como observador.
Mientras, Maria McFarland, observadora de Human Rights Watch que siguió este caso, señaló que el tribunal envía "un mensaje positivo para Perú y para el mundo: que una corte nacional es capaz de hacer justicia (en un caso de violación de derechos humanos), algo poco común".
"Con este veredicto, y su ejemplar actuación a lo largo del juicio, el tribunal peruano ha demostrado al mundo que incluso los ex jefes de Estado no pueden salir impunes tras cometer crímenes graves", apuntó. En este mismo sentido se pronunció el ex gobernante peruano Alejandro Toledo, quien comentó que la condena si bien es una lección para el mundo, es sobre todo una lección para la clase política.
La sentencia "trasciende al Perú, es una lección para el mundo porque muy pocos países pueden exhibir a un ex jefe de Estado sometido a un juicio público con las garantías de un debido proceso", declaró Toledo a Canal N. El titular del Centro de Acción Legal para los Derechos Humanos (Caldh) de Guatemala, Mario Minera, aseguró que la condena a Fujimori "fortalece el Estado de derecho cuando se combate la impunidad" y envía un mensaje de esperanza para los sistemas de justicia.
Luis Puig, responsable de derechos humanos de la principal central obrera del Uruguay, calificó la resolución judicial como "una victoria de los derechos humanos en América y en el mundo". "El Estado peruano ratificó su ineludible compromiso con el derecho internacional y se reafirma que los delitos de lesa humanidad no proscriben", dijo.
Desde Argentina la presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, consideró el veredicto "bien merecido" y añadió: "Me parecen pocos años, pero al menos fue condenado".
A su vez, el presidente de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB), Rolando Villena, declaró a Efe que se trata de una sentencia "ejemplarizante" para reflexionar sobre las situaciones que conlleva "el mal uso del poder". La oficina del defensor del Pueblo en Bolivia opinó que la condena supone una "importante lección" para toda Latinoamérica y confió en que establezca un precedente en la región. El Programa de las Américas del Colegio para la Protección de los Periodistas, con sede en Nueva York, también saludó la sentencia.
En el extremo contrario se ubicaron los simpatizantes del ex gobernante peruano, encabezados por su propia hija, Keiko Fujimori, quien declaró a los periodistas que la condena a su padre "es una aberración, que destila odio y venganza". La legisladora reiteró hoy lo que había anunciado en caso de un fallo condenatorio, que los fujimoristas van a "salir a respaldar a Fujimori en las calles pacíficamente", al "mejor presidente que ha tenido el país, que venció al terrorismo".
Tan pronto se conoció la resolución, que en opinión de Rolando Souza, miembro del equipo defensor, es "excesiva y antidemocrática" porque "viola el derecho probatorio", medio millar de fujimoristas reunidos en las inmediaciones de la sede donde se celebró el juicio gritaron: "¡Poder Judicial, vergüenza nacional!".
"¡Que el pueblo juzgue, carajo!" ,"¡A las calles, a las calles!", "derechos humanos, defiende a los terroristas", chilló la muchedumbre enfurecida, que prometió a su líder defender su inocencia y sacarlo de la cárcel. Estos simpatizantes se encontraron con un grupo de sindicalistas contrarios a Fujimori y se enzarzaron a golpes en los exteriores del tribunal, pero fue el único momento de tensión en una zona que desde el lunes por la noche había sido tomada por la policía.
"Si piensan que esta condena nos van a debilitar se equivocan", dijo a sus detractores Keiko, quien expresó su preocupación de que el terrorismo vaya a salir beneficiado. Los fujimoristas, que ya convocaron a una protesta contra el fallo, "crecemos y nos fortalecemos frente a estas injusticias, hoy estamos primeros en las encuestas (de intención de voto para las presidenciales de 2011) y continuaremos así", destacó la heredera política del acusado.
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