Farreras fue quien ha introducido en España la marca Skoda; o por ser más preciso, quien ha llevado a la marca checa del grupo Volkswagen a las posiciones de privilegio que ocupa en la actualidad y que eran inimaginables cuando hace una década Farreras asumió la responsabilidad de darla a conocer en nuestro país. A él se debe la arriesgada estrategia de introducir la marca entre los profesionales del taxi y darle así una aureola de fiabilidad mecánica en la que se ha basado su éxito. Recuerdo que por aquellos años no todo el mundo pensaba que era la política más acertada y Farreras tuvo que convencer a muchos reticentes, dentro incluso de su casa, VAESA. Cuando hace dos años le llamaron a Chequia para encargarse de la Dirección de Marketing de la marca, se confirmaba que estaba llamado a ocupar un puesto de alta responsabilidad dentro del grupo. A sus 48 años se convierte en uno de los directivos más jóvenes del Consorcio y sin duda en el hombre clave para posicionar a Seat en el lugar que nunca debía de haber abandonado en el mercado español. Paradójicamente, ha sido Skoda la marca que más ha rivalizado con Seat, dentro y fuera del grupo Volkswagen en estas décadas.
Y el trabajo que va a caer sobre los hombros de Marçal no va a ser nada fácil, porque las cifras de ventas del primer trimestre son demoledoras: se han vendido en España 179.725 coches de turismo, cuando en años anteriores, en este primer trimestre se vendían más de 370.000. Una caída pues del 45 por ciento, o lo que es lo mismo, 190.000 coches menos en tan solo tres meses. La tasa de variación interanual es ya de –35 por ciento y hace 8 meses que las cifras mensuales de ventas están por debajo de las 100.000 unidades cuando lo normal era un promedio de 125.000 no hace ni tan siquiera un año. No hay sector que soporte estos desplomes.
Algunas marcas han perdido más del 50 por ciento de su mercado: Fiat el 66 por ciento; Ford, el 56 por ciento; Mercedes el 54 y BMW el 53. La inmensa mayoría de los concesionarios ya ha tenido que despedir a gente. Y lo que es peor es que nadie es capaz de aventurar cuando comenzará a verse el final del túnel.
Interior del Mercedes Clase E
En este panorama, Mercedes lanza su coche de la esperanza, el nuevo Clase E. Es la berlina media de la marc alemana; el coche que todo burgués que se precie quiere tener, sin grandes concesiones a la deportividad o a la espectacularidad de las líneas. Aunque en la actualidad la gama de Mercedes es enormemente amplia y puede satisfacer a todo tipo de clientes, la Clase E es el núcleo central sobre el que gira la marca, el Mercedes-Mercedes.
Por lo tanto, el nuevo Clase E apuesta por lo seguro; por lo que sus clientes demandan; por lo que quienes acuden a un concesionario saben que van a encontrar sin necesidad de consultar el catálogo ni recibir muchas explicaciones de un vendedor. Como dice uno de los responsables de la marca, “los usuarios de la anterior Clase E lo pueden encargar por teléfono para que le cambien su coche por el nuevo y si no cambia de color, su mujer sólo se va a enterar de que es otro coche por el olor a nuevo”. Y eso que el coche poco tiene que ver con el anterior por la cantidad de innovaciones técnicas que incorpora, buscando prioritariamente aumentar el confort y la seguridad.
PIE DE FOTO
El conductor de Mercedes sigue pensando –erróneamente– que para que un coche sea bueno y seguro tiene que ser pesado, por lo que los responsables no están dispuestos a contradecirles y el E es robusto y pesado ya desde su aspecto exterior; las veleidades estilísticas que proporcionan un aspecto dinámico, las dejan para otros modelos, para BMW y para Audi, que se lo tienen que currar sin una estrella delante. Pero, como es obvio en la marca, a lo que no renuncian es a la calidad y a la eficiencia técnica: todo lo que incorpora un Mercedes es bueno y consecuentemente, caro.
Y para que el conductor se encuentre satisfecho con la compra y también desde luego para mantener el nivel de prestigio que se ha ganado merecidamente desde que existen los automóviles, el Clase E incorpora toda una serie de dispositivos destinados a ayudar al conductor, mejorar la seguridad, incrementar el confort y también, por qué no decirlo, distinguirlo de otros modelos que también los incorporan, pero con menos discreción.
Asientos que proyectan aire fresco sobre las espaldas de los usuarios y dan masajes; cámaras de visión nocturna por infra-rojos para advertir de la presencia de peatones; sistemas de alerta de fatiga del conductor; sistema de frenada automática ante obstáculos imprevistos; aviso y localización automática en caso de accidente… tantos sistemas que verdaderamente harían demasiado larga su descripción. Sólo nos vamos a detener en dos aspectos que nos han parecido relevantes.
El primero de ellos es el sistema de paso progresivo de luz de carretera a luz de cruce. Hasta ahora, la iluminación de los coches constaba de dos bombillas de distinta intensidad y posicionamiento (es una manera un poco burda de explicarlo, porque el sistema es mucho más complejo que esto) que proporcionaban un haz de luz más largo (luz de carretera) o más ancho y corto (luz de cruce) según lo ordenase el conductor. En el Mercedes, como culminación de los sistemas de iluminación “inteligente” que ya incorporan otros coches, se dispone de un sistema que pasa de un tipo de iluminación a otro de manera progresiva y automática, con toda una gama de posibilidades entre “largas” y “cortas” que permiten iluminar la lejanía o la proximidad en cada circunstancia de la carretera y la conducción. Un avance importantísimo en la conducción nocturna, aunque va a producir ineludiblemente algunos trastornos legislativos que esperemos que el sentido común –tas escaso en el legislador del tráfico- solucione.
El segundo aspecto hace referencia a la protección al peatón y Mercedes incide en su comunicación publicitaria. Se trata de un dispositivo que, en caso de atropello o impacto, eleva el capó del motor para que el peatón golpee sobre un objeto más elástico, disipando la energía más fácilmente y reduciendo los daños. Es un sistema que otros fabricantes utilizan (creo que Citröen ha sido la pionera o al menos lo ha sido en modelos de gran serie) pero que en Mercedes perfeccionan, como es frecuente. En otros modelos, para recomponer la situación hay que acudir al taller y proceder a una cara reparación y en Mercedes el capó vuelve a su posición original con una simple maniobra. Es interesante el sistema aunque, desgraciadamente, tras un accidente con peatones poco importa el tiempo de estancia en el taller.
Decir por último que el nuevo Clase E ya está a la venta. De momento sólo las versiones sedan de 4 puertas y que más adelante, parece ser que a finales de año, llegarán los familiares. Hay motores de 4, 6 y 8 cilindros en gasolina (motores CGi) y diesel (CDi), con tres niveles de equipamiento y con una lista de opciones más grande que la guía de teléfonos. Los precios van desde 44.500 euros hasta 75.000 euros más los extra que queramos incorporar.
José María Cernuda
jmcernuda@elimparcial.es