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El liberalismo se convierte en la seña de identidad de los jóvenes populares

x congreso de nngg en valladolid

Miércoles 08 de abril de 2009
La ponencia política utiliza el mismo lenguaje desenfadado y con un punto entre reivindicativo y chulesco. “Sin medias tintas”. Allí se defiende el laissez faire por su nombre. Se parte de la libertad del individuo como bien supremo, y de la propiedad privada y los derechos de la persona como base de todo lo demás.

Si un trabajador y un empresario pactan un despido libre, “¿cuál es el problema? ¿por qué se tiene que meter un gobierno a interferir en los términos de ese acuerdo?”. Iglesia y sindicatos deben vivir sólo de lo que le alleguen los fieles, sin dinero público. La cultura que no se gane los euros en el mercado, “se quedará en el tintero”. Todo ello nos lo ha dicho el propio Borja García.

Ejemplo claro de esa actitud resuelta en la defensa del liberalismo es que, para el nuevo presidente provincial de las juventudes del PP, “lo que no vamos a permitir es que nuestros principios y nuestros valores se queden a un lado porque no estemos dispuestos a defenderlos. Nosotros pensamos que son los mejores. Creemos en ellos. Y, por tanto, los defendemos sin complejo alguno”. También en asuntos morales: “Siempre nos han vendido la gran mentira de que la bandera de la moral sólo la podía llevar la izquierda. Nosotros tenemos unas ideas muy claras. Pero defendemos la libertad de que cada uno elija el curso que quiere dar a su vida”.

Se atreven incluso con ideas sacralizadas desde la izquierda, como la igualdad: “Yo, personalmente, creo que la izquierda, el PSOE y en concreto Zapatero lo que pretende es igualarnos a todos, pero por abajo. Llevarnos a todos a la igualdad, pero en la mediocridad. Nosotros creemos en la igualdad, pero en la de oportunidades; para que cada uno pueda llegar hasta donde desee”. También le meten mano a asuntos polémicos en los que el PP sólo puede salir ganando frente a los socialistas. Es el caso del canon digital.

¿Por qué esta apuesta política e ideológica tan potente. A juicio de Borja García, “nosotros, desde hace un tiempo, lo que vemos es un desencanto en la clase política, que es aún mayor entre los jóvenes. Por tanto, lo que queremos hacer es hablar claro. Dejar de lado el lenguaje político, la palabrería partidista y empezar a decir las cosas como son”.

¿Es el liberalismo un pecado de juventud que se cura cuando se tienen que tomar decisiones de verdad? “Hombre, quizás la diferencia está en que las generaciones más jóvenes tenemos que ser más arriesgadas, mostrar nuestras ideas sin complejos porque nosotros no vamos a tener responsabilidades de gobierno. Nosotros planteamos ideas y luego el partido puede aceptarlas o no. Pero el partido tiene que ser más comedido, en este sentido, porque tiene vocación de gobierno y responsabilidades de gobierno”.

La conclusión lógica de todo ello es que, cuando estos jóvenes dejen de serlo, abandonarán estas ideas. Pero Borja García dice que no es necesario. Y explica el porqué: “El discurso que proponemos está basado en la libertad. Y, por lo tanto, nunca debería dejarse de lado”.

El liberalismo se ha convertido en el referente intelectual de la derecha en España, y algunos políticos jóvenes, dentro y fuera del Partido Popular, como es el caso de Pablo Casado y Albert Ribera, lo han hecho suyo. El caso de un congreso provincial de las juventudes del PP, más que una anécdota, podría considerarse un síntoma más.

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