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Denuncian la "grosera manipulación del voto" en Argelia

Buteflika, reelegido con más del 90%

Sábado 11 de abril de 2009
Las denuncias de "fraude masivo" y "grosera manipulación del voto" en las recientes elecciones presidenciales argelinas han alcanzado tal repercusión en la república que diferentes fuentes han descrito incluso el "modus operandi" del fraude que llevó a la reelección de Buteflica como con más del 90 por ciento de los votos.

Esta vez los pronósticos no han fallado. Abdelaziz Buteflika ha sido reelegido Presidente de la República de Argelia con más del 90% de los votos válidos emitidos, cerca de 13 millones sobre los 20 millones seiscientos mil del cuerpo electoral. En segunda posición viene una mujer, Luisa Hanun, con algo más de 600 mil votos (4,2%), y detrás el resto de candidatos : Musa Tuati (2,31%), Dyahid Yunsi (1,37%), Ali Fawzi Rebaine (0,93%) y Mohamed Said (0,92%). La reconducción de Bouteflika a la jefatura del Estado por otros cinco años supone una derrota de los partidos de la oposición y personalidades individuales que predicaban la abstención masiva como paso previo a una rebelión civica destinada a cambiar el sistema político actual.

La tasa de participación electoral ofrecida por el ministro del Interior, Yazid Zerhuni, un militar procedente de los servicios secretos y que ha seguido toda la carrera del reelegido presidente, ha sido del 74,1%, claramente superior a la de la anterior elección presidencial de 2004 (58,1%), y a la de la primera elección de Buteflika en 1999 (60%). La premisa de este resultado "a la soviética" la dio el propio candidato-presidente cuando anunció que quería ser reelegido "en una votación masiva" y "por aplastante mayoría". El resto sólo fue obra de la arquitectura electoral controlada sin fisuras por el Ministerio del Interior.

Sospecha de fraude
Las primeras reacciones políticas, fuera de los tres partidos llamados de la "alianza presidencial" (Frente de Liberación Nacional FLN, Reagrupación Nacional Democrática RND y Movimiento de la Sociedad por la Paz (MSP), han sido de denuncia. Cuatro de los candidatos que competían en la contienda, Musa Tuati, Mohamed Said, Ali Rebaine y Dyahid Yunsi, han estimado que la Administración ha "empachado las urnas" y señala "casos de fraude".

Desde los partidos que llamaban a la abstencion, el Frente de Fuerzas Socialistas FFS y la Reagrupación por la Cultura y la Democracia RCD, se denuncia "el fraude masivo" y "la grosera manipulación del voto". A lo largo del jueves 9 de abril, día de la votación, diferentes agencias de prensa occidentales presentes en Argel señalaban la escasísima participación a la misma. La española Efe describió los colegios del centro de Argel como "semidesiertos", mientras que la británica Reuters que había visitado uno al este de la capital, indicaba que al mediodía sólo había votado el 3% de los inscritos. Cifras que contrastaban con las ofrecidas oficialmente y que dejan perplejo frente al resultado final declarado por el ministro Zerhuni.

El FFS, que preside el que fuera uno de los dirigentes de la Guerra de liberación nacional argelina, Hocin Ait Ahmed, estima en un comunicado que "la tasa real de participación en las Elecciones no ha superado el 18%". Esta formación declara obtener estas cifras basándose en las informaciones de sus militantes, de sindicatos y de asociaciones autónomas . "El fraude ha sido masivo, generalizado y a cielo abierto, un verdadero tsunami", señala el Frente opositor.

Diferentes fuentes han descrito el "modus operandi" del fraude. En algunos Ayuntamientos los alcaldes se han visto sorprendidos con un fichero electoral inflado; en otros, autobuses repletos de gente no inscrita en la localidad llegaban para votar en colegios preparados ad hoc; en otros, decenas de militares y miembros de los cuerpos armados votaban en varios colegios sucesivamente; en otros, por último, los presidentes de las mesas presionaban a los presentes para que votasen por todos los miembros de su familia: "No es necesario tener autorización escrita, la Administración te cubrirá". Las autoridades han obligado a policias y funcionarios a votar. Los empresarios afines han hecho lo mismo con sus asalariados.

La jornada electoral transcurrió sin embargo sin incidentes mayores. Una bomba explotó en un colegio electoral de la wilaya de Bumerdés, donde los terroristas de la organización Al Qaida por el Magreb Islámico son activos, hiriendo a tres policías. El ministro del Interior informó de tres intentos de atentados en Tipaza, Tizi Uzu y Bumerdés, sin dar precisiones. Y en la Cabilia, región en la que los dos partidos que llamaban a la abstención, el FFS y el RCD, tienen fuerte implantación seis oficinas de voto fueron saqueadas e incendiadas por grupos de jóvenes que protestaban contra las elecciones.

Mutismo de Occidente
El influyente periódico independiente El Watan denunciaba al dia siguiente sábado, "el absolutismo" del régimen, y el uso por parte de la maquinaria electoral del candidato-presidente "del dinero del Estado sin límites", así como el apoyo de los multimillonarios que quieren ver reelegido "su" presidente. "Argelia entra en una era de absolutismo sin precedentes -señala el diario- en el mismo momento en el que una crisis profunda afecta a la sociedad, paraliza el Estado e incapacita sus instituciones para negociar eficazmente el giro hacia la modernidad".

Desde los países occidentales, Estados Unidos, Alemania, Francia, Italia o España, se contempla pasivos un fraude "inexistente" y un sistema de coacción de libertades "invisible". Actitud denunciada por Ait Ahmed desde su refugio de Ginebra : "Los países occidentales y los socios extranjeros de Argelia con su silencio animan al poder argelino a persistir en esta via de violación de las libertades y cerrazón política y mediática".

Poco o nada va a cambiar tras el resultado electoral, estima la mayoría de observadores. La política exterior de Argelia seguirá la misma: alianza militar con Estados Unidos; relaciones privilegiadas con la Unión Europea; disputa triangular entre Argel, París y Madrid; garantía de aprovisionamiento energético a Occidente (de España es el principal suministrador de gas natural); rivalidad con Marruecos por el liderazgo geopolítico regional con el trasfondo del conflicto del Sahara. Buteflika ni siquiera se ha referido a estos temas en su campaña electoral. Sus socios internacionales pueden dormir tranquilos.

Hasta ahora ninguna crítica, ni de los gobiernos aliados, ni de los 200 observadores enviados por las organizaciones internacionales, ONU, la Conferencia Islámica, la Liga Árabe o la Unión Africana. Al contrario, el presidente francés Nicolás Sarkozy le ha enviado sus "cálidas y amistosas felicitaciones", al igual que el resto de líderes occidentales.

¿Y en el plano interno? Pocos cambios por el momento. El Presidente elegido triunfalmente, disponía ya de todos los poderes constitucionales en sus dos mandatos anteriores. De hecho su programa es el mismo que el de hace diez años. La organización Transparency Interntional clasifica Argelia como un país en el que la corrupción alcanza niveles de alerta máxima. El país sigue esperando su reconstrucción, tras la década del terrorismo de los años 90 del siglo pasado. La pesadilla de la vida cotidiana de los argelinos sigue siendo la misma: desempleo, penuria de viviendas, alza de precios y el sueño de emigrar a un Eldorado cualquiera.

Hacia una Ley de Punto Final
Detrás de la política de "reconciliación nacional", un logro incuestionable del pasado decenio de Buteflika, no es oro todo lo que reluce. Parte integrante de la lucha antiterrorista, la Ley de reconciliación fue aprobada por las dos Cámaras del Parlamento y después por Referéndum popular. Buteflika ha prometido en su campaña continuarla y culminarla. Hay quien ve en estos propósitos el llegar a una Ley de Punto Final por la que, tras el abandono de las armas, se promulgue una amnistía y un indulto indiscriminado. Nadie podrá ser juzgado por los "delitos" cometidos en la década terrorista, ni siquiera por delitos que se asemejan a "crímenes contra la humanidad", cualquiera sea el campo en el que se encontraban.

Quizás es casualidad, pero tres días antes de las elecciones, fue desactivada una bomba colocada en el vehículo del exdirigente del Grupo Islámico Armado, Andelhak Layada, delante de su casa en el populoso barrio capitalino de Baraki. Su hijo Adlen, que denunció a la policía la presencia del artefacto, afirma que desde que su padre salió de la cárcel, son constantes las amenazas de muerte. ¿Represalias? ¿Sus propios ex secuaces? ¿O se le quiere silenciar porque sabe demasiado sobre los años de guerra civil ? Layada dirigió el GIA en los años más sangrientos de los atentados indiscriminados contra poblaciones civiles en las cercanías de la capital, que dejaron miles de muertos. La oposición ha desvelado repetidas veces que en esos grupos pululaban en aquel tiempo decenas de informadores y agentes de los servicios secretos.

Si para algo ha servido esta elección presidencial, en lo que a la oposición se refiere, ha sido para llegar al convencimiento de que tiene que superar sus divisiones, nacionalistas, islamistas, laicos o socialistas, y presentar un frente unido de alternativa política. Una verdadera alternancia daría a Argelia la credibilidad democrática que le falta para sumarse al concierto de naciones y entrar de lleno en el siglo XXI.

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