discurso en Georgetown
Miércoles 15 de abril de 2009
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que ha hecho de la llamada a la esperanza su trampolín hacia la Casa Blanca, ha querido hacer una nueva apelación a la misma, precisamente en el aspecto que peor marcha en el país, la economía.
Ha dicho en un discurso que las medidas que ha venido adoptando en los últimos tres meses desde que llegó a la Casa Blanca ya están dando sus primeros resultados porque empiezan a verse signos de recuperación económica aunque advirtió que todavía vendrán tiempos difíciles.
En un discurso en la Universidad de Georgetown en Washington, Obama repasó la situación económica actual y las medidas adoptadas para hacer frente a la crisis. El mandatario estadounidense combinó el optimismo con una buena dosis de realismo, al indicar que "los malos tiempos no han acabado" y "la gravedad de esta recesión causará más pérdidas de empleo, más ejecuciones hipotecarias y más dolor antes de que termine".
El 2009 "seguirá siendo un año difícil para la economía estadounidense", reconoció.
Al mismo tiempo, indicó que hay señales que inducen a pensar que las medidas económicas adoptadas por el Gobierno comienzan a dar resultados y se avistan "signos de progreso económico". Entre ellos, citó el aumento de las refinanciaciones hipotecarias, el comienzo del deshielo en el sector de los préstamos para la compra de automóviles y para estudiantes, así como el aumento de la actividad crediticia entre las pequeñas empresas. "No cabe duda de que los tiempos siguen siendo duros. De ningún modo nos encontramos fuera de peligro. Pero desde donde estamos, por primera vez, empezamos a ver señales de esperanza", destacó el gobernante estadounidense.
En su alocución, en la que enumeró las medidas adoptadas hasta ahora, como el plan de rescate valorado en 787.000 millones de dólares, insistió que una de sus prioridades, además de estabilizar la economía, es impedir que se repita una crisis similar.
Y el presidente, que aunque es de religión cristiana no se ha caracterizado por mostrar un gran fervor en público desde su llegada a la Casa Blanca, recurrió a una alusión evangélica para hacer hincapié en esta idea. "No podemos reconstruir esta economía sobre la misma base de arena", afirmó, en referencia al Sermón de la Montaña pronunciado por Jesucristo. "Debemos levantar nuestra casa sobre una roca. Debemos crear unos nuevos cimientos para el crecimiento y la prosperidad", agregó.
El jefe de la Casa Blanca resaltó que algunos de los pasos a dar no serán fáciles.
En concreto, mencionó que la reestructuración de las empresas automotrices y la aseguradora AIG implicará una serie de decisiones "difíciles y a veces impopulares".
Obama recordó que en las próximas semanas su Gobierno evaluará la situación de General Motors y Chrysler, dos compañías que han recibido más de 17.400 millones de dólares de fondos públicos en tanto elaboran planes de viabilidad. "Es nuestra ferviente esperanza que en las próximas semanas Chrysler encuentre un socio viable y que General Motors desarrolle un plan de empresa que le ponga en el camino de los beneficios sin requerir el eterno respaldo del contribuyente", apuntó.
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