Motor

Semana santa, semana buena

sobre ruedas

Miércoles 15 de abril de 2009
Hace unos años, en un importante coloquio sobre Seguridad Vial recuerdo que un experto británico decía: “en mi país, si no cumples lo que enseñamos, palo; aquí han preferido dar palos para enseñar”. Posiblemente se alcancen los mismos objetivos, pero es una manera muy distinta de entender la función política. Es curioso (y triste) que cuando en la docencia se ha abandonado el axioma de que la letra con sangre entra, en la “educación para la ciudadanía vial” los responsables de éste y de los gobiernos anteriores, siguen emperrados en dar palos para enseñar a los conductores a ser responsables. Al menos, déjennos a una minoría el derecho a la discrepancia. En cualquier caso, insistimos en que es una buena noticia.

Por otro lado, los atascos han sido los previsibles. No hay país del mundo civilizado en el que el éxodo de Pascua no produzca retenciones del tránsito. Por muy rico que sea ese país, no puede construir infraestructuras para unos flujos que se multiplican por 10 o por 15 durante 10 días al año. Esos días toca colapso y paciencia. Nuestra sociedad del ocio ha creado un modo de vida que nos exige cambiar de hábitos dos o tres veces al año y esos hábitos de ocio pasan por un desplazamiento que desde un punto de vista sociológico es incomprensible: no vamos hacia el disfrute ni la satisfacción, sino simplemente a cambiar de ambiente soportando casi siempre muchas más incomodidades que las que encontramos en el transcurrir diario ¿alguien podría explicármelo?

Procesión de Semana Santa en las carreteras
Lo que es difícil de explicar es lo que está sucediendo en Navarra. O mejor dicho, facilísimo de explicar porque es de sentido común. Resulta que las peculiaridades fiscales del gobierno foral han permitido un trato diferente de las ayudas a la compra del gobierno central. Así, en esa comunidad, hay ayudas directas por la compra, que pueden llegar hasta los 2.200 euros, dependiendo del tipo de coches y sus emisiones de CO2. Pues bien, en los primeros quince días de aplicación de esta norma, las ventas de coches han crecido en más del doble. Es pronto aún para echar las campanas al vuelo, pero el ejemplo navarro, más el de Alemania, donde las ayudas directas han permitido animar las ventas un 40 por ciento, más el ejemplo francés, con datos esperanzadores, pone de manifiesto la oportunidad de ayudas de este tipo, a las que sistemáticamente se ha negado el ministro Sebastián sin que se sepa muy bien las causas. Un “sostenella y no enmandalla” que puede provocar miles de despidos en el sector; o mejor dicho: que los está provocando ya.

Hace unos días, el Real Automóvil Club de Cataluña, el RACC presentó un interesante trabajo sobre alcohol y juventud del que se extrae que el nivel de información sobre la influencia del alcohol en la conducción entre nuestra juventud es aterradoramente escaso. Y esto enlaza con las primeras líneas sobre la inexistente “educación para la ciudadanía vial”. Para una inmensa mayoría de jóvenes –según el estudio del RACC– es posible conducir después de haber ingerido tres copas, porque los efectos sobre la conducción son inapreciables. Es más: ni siquiera conocen los límites legales y creen que existen métodos para burlar la eficiencia de los alcoholímetros.

La entidad catalana, de implantación en todo el territorio nacional, aboga por un mayor control de los niveles de alcoholemia. Porque no es lógico que menos del 5 por ciento de los controles sean positivos, salvo que esos controles se lleven a cabo en horarios y puntos en los que son escasamente eficaces.

Porque no basta con hacer controles. Sin ir más lejos, leemos estos días que de los 30.000 controles electrónicos llevados a cabo para verificar si los automóviles están al corriente del pago del seguro, han sido positivos 1 de cada 5.000. Y para ello se han empleado sofisticados y caros procedimientos de identificación electrónica de las matrículas. Pues una de dos, o los sistemas son ineficaces, o los controles están hechos en puntos no apropiados, porque según la patronal del seguro, Unespa, el número de los coches sin asegurar en España sobrepasa los 500.000, que es una cifra casi 20 veces mayor que la percibida por la DGT.

José María Cernuda
jmcernuda@elimparcial.es


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Pregunta: ¿Qué grado de fiabilidad debo de darle a mi navegador cuando me marca la velocidad del coche? Porque me indica una cifra bastante inferior a la que me marca el velocímetro y no sé si debo fiarme de uno o de otro para respetar los límites. (Luis Fernando García. Madrid)

Respuesta: Los sistemas de medición a través de los GPS son de extraordinaria precisión. Podrían ser mayores si los Estados Unidos (propietarios de los satélites geoestacionarios) redujesen el valor del error. Pero por necesidades estratégicas, mantienen este error para salvaguardar algunos objetivos militares de posibles ataques exteriores. No olvidemos que el GPS es un sistema inicialmente concebido para uso militar. Esperemos que pronto el programa Galileo, un sistema de satélites puestos en órbita por países europeos, sea una realidad y la precisión del GPS sea aun mayor.

Dicho esto, fíese de su GPS sin problemas y respete el límite de velocidad que le marca su navegador. Incluso puede superarlo en los márgenes que la Ley permite: del 10 por ciento para el vehículo, más el 5 por ciento para el cinemómetro de control. Así que puede rodar a 130 de GPS (en las vías en las que el límite es de 120) sin riesgo de sanción porque está dentro de los límites de lo permitido... aunque muy cerca de la ilegalidad, no lo olvide.

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