América

Obama toma las riendas de la lucha contra el narcotráfico

En visita oficial

Jueves 16 de abril de 2009
El presidente de EEUU, Barack Obama, afirmó que es "absolutamente esencial" que su país se sume "como socio pleno" a los esfuerzos mexicanos contra el narcotráfico y tome medidas contra el tráfico de armas y la financiación de los carteles.

Obama habló así en una ceremonia de bienvenida en el palacio presidencial de Los Pinos tras su llegada a la capital mexicana, en la primera visita de un mandatario estadounidense a esta ciudad en trece años. En un breve discurso, el presidente estadounidense indicó que la relación bilateral es "fuerte, pero puede ser aún más fuerte", y destacó el interés en cooperar para superar la crisis económica mundial. "Debemos trabajar juntos para conseguir un crecimiento económico sostenible, que se produzca desde abajo arriba, para que todos, y especialmente los jóvenes, puedan alcanzar su potencial", destacó.

Alabó también el trabajo de su colega mexicano, Felipe Calderón, en la lucha contra el narcotráfico, uno de los principales problemas que comparten los dos países. Según afirmó Obama, es "absolutamente esencial" que EEUU se sume "como socio pleno" a los esfuerzos para combatir esa lacra, no solo mediante la Iniciativa Mérida, sino también en lo que respecta al tráfico de armas hacia México y la financiación de los carteles. La Iniciativa Mérida es un programa dotado con 1.400 millones de dólares para la lucha contra el narcotráfico en México y Centroamérica.

El Gobierno de Calderón ha lamentado la lentitud en los desembolsos y los recientes recortes a sus fondos. Por su parte, Calderón afirmó que su país "afronta con firmeza los costos de desarrollo del país, entre ellos los costos por hacer de México un país más seguro". Matizó, no obstante, que debe abrirse una nueva era de cooperación en todas las áreas en la que "el combate contra el crimen organizado se asuma como algo compartido" entre EEUU y México.

Obama instó también a una mayor colaboración en áreas como el cambio climático o la lucha contra el terrorismo. "México no solo es un líder regional, ya es un líder global", como demuestra su participación en el G-20 (las principales economías del mundo), y como tal es protagonista en la toma de decisiones de problemas "que no pueden ser resueltos por un solo país", afirmó Obama.

Por su parte, Calderón aseguró que su país lleva a cabo un ambicioso "proceso de transformación" y "grandes esfuerzos para poner punto final a la pobreza extrema". Calderón invitó a lanzar "una nueva era de cooperación" entre México y EEUU, en la que la frontera común sea un ejemplo de productividad y prosperidad, en la que los derechos humanos "se respeten a ambos lados de la frontera" y se aborden áreas como la reforma migratoria.

Aunque habitualmente las ceremonias de bienvenida a líderes extranjeros se desarrollan en el Palacio Nacional, en esta ocasión tuvo lugar en Los Pinos, la residencia presidencial, debido a que se trata de una visita de trabajo. Ambos mandatarios escucharon los himnos nacionales respectivos sobre un podio en una explanada en la que se habían desplegado las banderas de ambos países.

Tras los discursos, Obama, que en un momento dado se acercó al cordón de seguridad para estrechar la mano del público, pasó revista a la Guardia de Cadetes de la Segunda Compañía del Colegio Militar. Después de la ceremonia, ambos líderes se retiraron para una reunión de una hora y media en la que abordarán, además de la lucha contra el narcotráfico, la situación económica, el comercio y la inmigración.



La nueva cara de la inmigración

Por otro lado el mandatario mexicano manifestó que la nueva postura de la administración Obama con respecto a la inmigración es “muy esperanzadora”, porque refleja “una valoración más justa y compresiva” sobre este tema, debido a que ha sido capaz de reconocer la aportación que hacen millones de mexicanos para el desarrollo y el bienestar de los Estados Unidos.

"A los mexicanos nos duele que muchos de los nuestros se marchen a Estados Unidos en busca de una vida mejor y que incluso lleguen a perder la vida en el intento", recordó Calderón, complacido con el compromiso de su homólogo estadounidense de impulsar una "solución integral" en materia migratoria. Durante una cena ofrecida por Calderón a Obama en el Museo de Antropología de la capital mexicana, el mandatario latinoamericano reiteró que ambos países tienen margen para salir antes de sus respectivas crisis si están juntos.

Indicó que ambos deben "fortalecer la competitividad regional para tener éxito como Norteamérica completa ante un mundo que nos compite ferozmente", así como "ampliar el comercio y también la cooperación en áreas estratégicas como la infraestructura, la energía, la salud" y "las oportunidades laborales". Obama, quien se dio tiempo en su apretada agenda para visitar antes de la cena la sala Mexica del museo, se congratuló por el buen recibimiento que ha encontrado en México en un momento de "desafíos y oportunidades" para los dos países.

Entre los retos comunes dijo que él estaba "comprometido" con la aprobación de una reforma migratoria integral que podría afectar a casi siete millones de indocumentados mexicanos afincados en Estados Unidos, así como a muchos más de otros países. Señaló que su país debe asegurarse "de promover mayores oportunidades aquí (en México)" para que los flujos de inmigrantes hacia Estados Unidos no sean incontenibles.

Consideró que existe margen para mejorar los intercambios con México, un país por cuya frontera cruzan a diario "1.000 millones de dólares de comercio". Finalmente, señaló que más allá de "retos e intereses comunes" entre México y Estados Unidos, hay "valores e ideales" compartidos, entre ellos la noción de que la democracia "no es simplemente un don de generaciones anteriores sino la responsabilidad de cada generación para proteger y pasar a las siguientes".

Calderón consideró que la visita de Obama, primera del mandatario estadounidense a América Latina desde que asumió su cargo el 20 de enero pasado, era un "día histórico" que permitía abrir "una nueva era sustentada en el respeto mutuo y en la responsabilidad compartida" en los lazos entre ambos países.

"Es momento de acercar más a nuestros pueblos y resolver juntos nuestros grandes desafíos", concluyó. A la cena entre los mandatarios asistieron además varios secretarios de Estado y ministros de cada país. También fueron invitadas figuras del mundo de la cultura, como el premio Nobel de Literatura colombiano Gabriel García Márquez, empresarios como Carlos Slim y Ricardo Salinas Pliego, y otras personalidades del mundo de la política, las finanzas y la comunicación.

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