Joaquín Vila | Domingo 19 de abril de 2009
La llegada del nuevo gobierno vasco ha podido ser un aliciente para el éxito de la operación antiterrorista que ha descabezado a ETA de nuevo. La detención del jefe militar de la banda, el tercero en medio año, confirma que el Gobierno ha decidido atacar a los terroristas sin contemplaciones, con toda la fuerza de la ley y sin ganas de negociar nada. Y sabe que, para eso, tiene al lado al PP. Para ir por ese camino hacia el fin del terrorismo etarra.
Si PP y PSOE, más del noventa por ciento de la soberanía popular, firman un acuerdo definitivo para luchar contra el terrorismo, se llame Pacto de las Libertades o como se quiera, sin arañar el Estado de Derecho, pero con la fuerza de todos los resortes legales del Estado, el fin del terrorismo estará más cerca.
Un pacto tan sencillo como el que recoja la idea de perseguir, detener, enjuiciar y condenar con toda la dureza posible a los asesinos que llevan cuarenta años extorsionando a España. Que a los ocho años, no se pasee por las “herriko tabernas” de Bilbao un etarra que había sido condenado a miles de años por sus crímenes. Que los terroristas, condenados por asesinar, cumplan íntegramente sus penas. Y que éstas sean lo más duras posible. Sin salir ni un solo día a pasear con la novia, como llegó a hacerle a este Gobierno uno de los mayores criminales de ETA, De Juana Chaos.
Así se acaba con ETA. Con la expulsión de los terroristas de las instituciones, como se ha hecho también ahora; con el cierre de todas las fuentes de ingresos, todas conocidas por todos, y con el acoso policial y judicial permanente para detener y condenar a cualquiera que tenga algo que ver con esa banda de asesinos que dice defender no se sabe qué. Y PP y PSOE tienen de nuevo la oportunidad, con el Gobierno vasco como tubo de ensayo, de ponerse de acuerdo en acabar con ETA. Definitivamente. Y ese es el camino. Y este es el momento. La mayoría de los dos partidos y la de los españoles están de acuerdo.
El trasiego PP-PSOE en el Gobierno de España todavía durará un mínimo de veinte años, si no más. Y los partidos que se alternan en el poder tienen la obligación de acabar con el chantaje de ETA que ha sido, en buena parte, el chantaje del nacionalismo. Tanto Aznar como Felipe González tuvieron que soportar las balandronadas del PNV, además de las de Pujol, para poder gobernar.
Luego, para seguir soñando, pueden ponerse de acuerdo también PSOE y PP en la reforma de la ley electoral, para que sea más proporcional y más justa y elimine el poder excesivo e inmerecido de los nacionalistas.
Y así, este es el último sueño del día, Zapatero siempre tratará a los etarras como lo que son. Como asesinos. Pues ya no dependerá de los nacionalistas para gobernar.
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