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Francia mete a Obiang en su órbita neocolonial con la intermediación de Marruecos

Mohamed VI y su corte, en visita de Estado en Guinea Ecuatorial

Lunes 20 de abril de 2009
El régimen marroquí ha establecido las bases de una cooperación estratégica con Guinea Ecuatorial en el curso del viaje de Estado realizado por el rey Mohamed VI esta semana pasada al país centroafricano. El gran ganador de los acuerdos firmados entre el soberano alauita y el presidente Teodoro Obiang es, además de los dos países, Francia; el perdedor, España. Las grandes empresas y el capital financiero galo, por intermedio de sus asociados marroquíes, entrarán de lleno en el mercado del tercer productor de petróleo africano.

Es la primera vez que un rey de Marruecos visita oficialmente Guinea Ecuatorial. Mohamed VI ha viajado acompañado por su hermano el príncipe Mulay Rachid y su primo Mulay Ismail. En el séquito iban el ministro de Exteriores Tayeb Fassi Fihri y otros dignatarios gubernamentales. Con la visita real de 4 días, el soberano alauita ha querido señalar un acontecimiento, considerado «histórico» por ambos países, y percibido en forma de mensaje por varias capitales. París ve el anclaje definitivo de Malabo a la francofonía; Argel, una diplomacia africana más agresiva de su rival magrebí; y Madrid, el fracaso definitivo de su intento de recuperar relaciones con la antigua colonia subsahariana.

Los acuerdos
En el recinto del puerto de Malabo, en presencia de Mohamed VI y del presidente Obiang, los ministros de Exteriores de ambos países firmaron varios acuerdos de cooperación bilateral, económico, comercial, cultural, científico y técnico. Entre ellos, los relativos a temas de infraestructuras, puertos, industria, transportes, educación, salud, medio ambiente, finanzas, vivienda, telecomunicaciones, agricultura, energía, minas, turismo y servicios.

Marruecos se encargará de dar formacion profesional y asesoramiento en materia de gestión administrativa a los ecuatoguineanos. En las comunicaciones bilaterales, lo mas relevante ha sido el establecimiento de una línea aérea entre Casablanca y Malabo; y otra marítima entre Tánger y los puertos de Malabo y Bata.

Doble motivo
La visita del rey de Marruecos tenía varios objetivos, según fuentes diplomáticas. En primer lugar, revestía un carácter institucional. El régimen marroquí se ha visto relegado desde 1981 de las organizaciones panafricanas, primero la Organizacion de la Unidad Africana (OUA) y después de la Unión Africana (UA), por lo que su presencia africana ha sido meramente testimonial. Varias iniciativas emprendidas por el anterior monarca alauita, Hassan II, para recuperar el protagonismo histórico de la monarquía alauita en África Occidental, se saldaron con fracasos, entre otras razones porque Hassan II nunca realizó visitas oficiales a África, excepto su presencia en la cumbre de la OUA en Nairobi en junio de 1981 donde se comprometió a organizar un Referéndum de autodeterminación en el Sáhara Occidental, promesa que nunca cumplió.

Su hijo y heredero al trono, Mohamed VI ha hecho varias giras por África. Pero aun así, la ausencia de Marruecos de la Unión Africana, le ha dejado aislado diplomáticamente. Con esta visita a Guinea Ecuatorial, el rey alauita quiere llenar este vacío. Mohamed VI y Obiang pretenden hacer de la alianza estratégica entre los dos países «un ejemplo de cooperación sur/sur»; manera de contrarrestar la UA, que ha puesto en marcha una docena de proyectos de cooperación continental, de los que Marruecos está ausente, y en los que sí participa la República saharaui, RASD.

Al mismo tiempo, con este viaje la Familia real alauita ha querido borrar la mala imagen que tiene a nivel internacional por sus reiteradas ausencias de todas las reuniones cumbres árabes, africanas e internacionales a las que el rey de Marruecos es invitado y no acude. El segundo motivo es la utilización por parte de Francia de su socio privilegiado marroquí, para arrancar definitivamente a Guinea Ecuatorial de la influencia española y hacerle entrar en la esfera de influencia gala.

Desencuentro hispano ecuatoguineano
En este sentido Marruecos ha querido llenar el vacío creado por el alejamiento entre España y Guinea Ecuatorial, debido principalmente a la actitud crítica de todos los gobiernos españoles desde la Democracia, a la permanente vulneración de los Derechos humanos por el régimen de Malabo.

Curiosamente en el Comunicado común publicado al término de la visita de Mohamed VI, se condena el intento destabilizador de Guinea Ecuatorial ocurrido en febrero pasado. Ya entonces se insinuó que España estaba detrás del fallido asalto al palacio presidencial por parte de unos supuestos «rebeldes del delta del Níger». Aunque Obiang negó rotundamente que se tratara de un intento de golpe de Estado, algunas fuentes sostuvieron que el exiliado ecuatoguineano Severo Moto refugiado en España, fue el promotor.

El principal beneficiario del alejamiento entre Malabo y Madrid es, sin duda alguna, París. Guinea Ecuatorial se ha convertido en pocos años en un objetivo estratégico de la diplomacia africana del Elíseo. En los primeros 15 años de su despótico gobierno, desde que protagonizara el golpe de Estado de 1979, Teodoro Obiang fue ninguneado por el régimen galo. Pero a partir del descubrimiento de importantes yacimientos petrolíferos y gasísticos a mediados de los 90, el dictador ecuatoguineano fue objeto de las mejores galanterías parisinas.

Guinea Ecuatorial atrae poderosas ambiciones. Con medio millón de habitantes, se ha convertido en una plataforma estratégica en el golfo de Guinea. Las principales empresas petroleras del mundo se disputan su mercado. Entre ellas, la francesa Total Fina Elf.

Considerado como el «Kuwait de África», los servicios secretos franceses y marroquíes, vienen prestando una imprescindible ayuda para el mantenimiento en el poder de Obiang, permitiéndole desbaratar sucesivos intentos destabilizadores iniciados por la oposición en el exilio. Marruecos asume incluso la gratificante tarea de suministrar la guardia personal del presidente ecuatoguineano.

Recuperación francesa
Beneficiario indirecto de los acuerdos firmados entre Marruecos y Guinea Ecuatorial, Francia ha conseguido establecer una línea estratégica entre Malabo y Tánger, que correrá a cargo de la Agencia Especial del puerto Tánger Mediterráneo, uno de los grandes proyectos firmados por el Presidente Nicolas Sarkozy y el rey Mohamed VI que pretende quitar protagonismo a los puertos españoles de Cádiz y Algeciras.

Guinea Ecuatorial confía la gestión de todos sus puertos a la agencia TMSA. Complementado con el tren de alta velocidad marroquí y el túnel del Estrecho, el nuevo puerto tangerino servirá de plataforma para colocar en el mercado europeo un importante cargamento de mercancias de procedencia africana, asiática e iberoamericana.

Como regalo diplomático a la decisión del rey Mohamed VI de visitar su país, el presidente Obiang ha declarado públicamente, y así reza en el comunicado final, un apoyo total a la posición marroquí sobre el conflicto del Sáhara Occidental. Tan sólo dos países, Senegal y Guinea Ecuatorial, han manifestado abiertamente su apoyo a la recuperación por parte del régimen de Rabat de sus «provincias del su » con la complacencia de Francia.

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