Miércoles 22 de abril de 2009
La llegada de Ángel Gabilondo a Educación para lidiar el polémico proceso de Bolonia ha quitado de en medio una preocupación a la anterior ministra competente, Cristina Garmendia, y ha supuesto un respiro para los rectores de las principales universidades españolas. Hasta la reciente crisis de Gobierno, Ciencia, Innovación y Tecnología ha sido la cartera encargada de la gestión universitaria.
La cúpula docente, según fuentes de reconocido prestigio en este ámbito, ha acogido con alivio la llegada de Gabilondo a Educación y la retirada de la citada competencia a Garmendia. Personas que han trabajado codo con codo con Gabilondo subrayan a este periódico su aptitud para el cargo pero observan con preocupación su escasa capacidad de movimiento, dado que el proceso de Bolonia, principal cuestión a tratar, es ya un camino sin retorno ante el que Gabilondo se muestra favorable pero descontento en su presentación y gestión anterior.
El nuevo ministro de Educación, hasta hace pocas fechas presidente de la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE), cuenta con el beneplácito de sus compañeros, que tan sólo temen, como ha podido saber EL IMPARCIAL, que Zapatero le haya utilizado para salvaguardar el prestigio de Garmendia y no situar a un ministro de corte político que pudiera avivar el descontento generado con las sucesivas políticas educativas de este Gobierno.
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