Opinión

Vuelve Aznar

Alejandra Ruiz-Hermosilla | Jueves 23 de abril de 2009
El ex presidente del Gobierno José María Aznar ha vuelto este martes a la trinchera política que en verdad nunca ha terminado de abandonar. Pero en esta ocasión no se trataba de una colaboración con un think tank de prestigio, ni de una conferencia en una universidad extranjera, ni siquiera de una entrevista concedida a alguna publicación nunca española. No ha sido la primera vez que el presidente de FAES participaba en un acto de campaña, que apoyaba al candidato del Partido Popular durante un mitin, pero sí ha sido el mejor y más sonado acto de propaganda política por él protagonizado desde que decidiera no concurrir a las elecciones generales del 14 de marzo de 2004.

Una foto que ningún medio de comunicación que respete a sus lectores dejará de publicar, un almuerzo que ha reunido, a propuesta de Jaime Mayor Oreja y con el beneplácito de Mariano Rajoy, a todos los ministros del primer Gobierno del PP en torno al que fue su presidente. Después de ocho años de gobierno y de un lustro estudiando a toreros y toros desde la barrera -uno en el “laboratorio de ideas” y el otro en Bruselas-, Aznar y el candidato popular a las elecciones europeas parecen ser los únicos en el PP que han entendido que el aval de una buena gestión política demostrada no sólo hay que tenerlo sino que, además, hay que comunicarlo, publicitarlo, ponerle luminosos y hacer que se enteren hasta los de la ceja.

El presidente de honor del PP ha decidido implicarse a fondo en esta carrera electoral hacia el Parlamento europeo y lo ha hecho por dos razones. La primera es que los cuatro sondeos hechos públicos hasta ahora otorgan una holgada ventaja al PP que permite a los de Génova soñar con volver a instalarse en La Moncloa en un futuro no muy lejano dado que, si las encuestas se convierten en realidad, la historia reciente nos enseña que el partido que gana las europeas también gana las siguientes generales. El segundo motivo es que el PP ha diseñado dos campañas paralelas y complementarias, una a la medida de Rajoy y otra sobre la toile de Mayor Oreja que permiten a José María Aznar apoyar al candidato -amigo fiel además de colaborador y compañero- sin mermar al líder.

El PP ha cometido incontables errores a lo largo de sus años de gobierno -también mientras ha estado en la oposición-, pero el balance de su gestión no es, ni con mucho, para avergonzarse. Y aún menos si se compara con el que arrojan los años que el PSOE ha gobernado España. Los aciertos de los “populares” se concentran además en los dos apartados que más deben pesar en el juicio de los ciudadanos porque son en los que más hay que exigir a los gobernantes: la economía y las relaciones internacionales. Como “vender” los éxitos en estas materias es mucho más complicado que pintar una frase en una pancarta y colocarse detrás para publicitar las llamadas medidas sociales, el PP tiene la doble tarea de la mujer del césar: ser honesto y además parecerlo.

Eso es exactamente lo que han comprendido Aznar y Mayor Oreja y por lo que han decidido sacar a relucir el que entre sus bases ha sido el “mejor Gobierno de la democracia”. Los votantes del PP -de una fidelidad casi siempre increíble- se lo agradecerán, no perderán ni una papeleta por presumir de lo que fueron e hicieron y puede que sumen alguna que amenazaba con volar hacia pequeñas y recientes candidaturas de difícil definición ideológica e imposible programa político.

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