El consejo de administración de Iberia ha acordado en su reunión de este jueves poner en marcha un plan de contingencia que permita minimizar el impacto de la actual crisis económica y ha anunciado que considera muy "improbable" que obtenga beneficios en el ejercicio 2009.
La compañía se aprieta el cinturón.
En un comunicado remitido a la
Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV),
Iberia indica que el consejo de administración ha decidido proponer a la junta general de accionistas que no se reparte ningún dividendo con cargo a los resultados de 2008. Las previsiones para este año no están claras, según la dirección de Iberia, que dependen, en gran parte, de la futura evolución del entorno macroeconómico, así como de variables fundamentales como el precio del combustible y el tipo de cambio del dólar.
En la reunión, en la que no se ha abordado el asunto de la posible fusión con
British Airways (BA), Iberia ha anunciado que preparan un plan de contingencia que deberá diseñar una serie de líneas maestras que se van a materializar en medidas concretas en las próximas semanas. La nota de la aerolínea apunta como causas de esta decisión adoptada hoy a la debilidad del mercado con origen en España, así como de la mayoría de los mercados internacionales, a la caída del tráfico de negocios y a las presiones sobre los precios, que han contribuido a una importante disminución de los ingresos.
Una de las medidas que ya se anunció a los sindicatos unos días antes de Semana Santa es la de paralizar el plan de jubilaciones voluntarias y bajas incentivadas, que se encontraban incluidas en el
Expediente de Regulación de Empleo (ERE) firmado en 2001 y al que se han acogido ya más de 2.500 personas.
Iberia también ha anunciado que los 140 directivos que tiene la compañía se han congelado su salario como una de las medidas de ajuste necesarias por la situación que en los primeros tres meses del año se está dando en la empresa, en particular, y en el
sector aéreo en general.
El índice de ocupación de
Iberia ha descendido un 2,9 por ciento en el primer trimestre del año, al pasar del 79,4 por ciento entre enero y marzo de 2008 al 76,4 por ciento en 2009, con una mayor caída en el principal negocio de la compañía, los vuelos de largo radio que bajaron 4,3 puntos.
Esta caída ha obligado a
Iberia a replantearse este año disminuir su oferta, que estaba prevista en un 1,7 por ciento menos, y que en la actualidad, tal y como anunció su presidente, Fernando Conte, en la rueda de prensa de presentación de resultados anuales del pasado 27 de febrero, se ha ampliado hasta un 4 por ciento.