Opinión

¿Fotos de culos o fotos de espaldas?

Alicia Huerta | Miércoles 29 de abril de 2009
Sólo un desgraciado hecho como la aparición de la gripe viajera, bautizada ahora simplemente como la gripe nueva, ni mejicana ni porcina, para evitar que se molesten los mejicanos con la mala fama que conlleva eso de darle tu apellido a una maldita enfermedad y porque dicen los expertos que, además, no está comprobado que proceda directamente de los cerdos, podía evitar que los informativos de todas las cadenas y las páginas principales de todos los periódicos se convirtieran en un monográfico rosa de la visita de la pareja Sarkozy a España.


Desde que Carla Bruni apareció, terriblemente chic, por cierto, en las escalerillas del avión recién aterrizado en Barajas, hemos babeado con cada una de sus apariciones y el tapabocas debería haberse impuesto en España igual que en Méjico, pero aquí, para ocultar una media sonrisa bobalicona que sólo con declaraciones de desprecio algunos lograban disimular en las denominadas tertulias políticas o serias. Un conocido tertuliano llegó incluso a desear que la Bruni pillará el virus griposo para que nos dejara en paz de una vez. La presentadora del famoso matinal televisivo le dijo, fingiéndose escandalizada, que se había pasado y que era el momento de rectificar, pero él insistió en su odio, así lo llamó, a la pareja presidencial francesa. Lo que hay que hacer a veces para demostrar que uno es política e intelectualmente correcto.


En todo caso, es nuestra forma de ser, la de los españoles, digo. Extremistas hasta la médula. Odias o amas. Criticas, que debería ser deporte nacional, o idolatras. Lo que es cierto es que la corta estancia de Bruni en nuestro país ha roto muchos moldes y ha puesto patas arriba algunas cosas que parecían inmutables. Gracias a Carla, por ejemplo, esta semana, nadie ha tenido que esperar a la salida el miércoles de las revistas del corazón para escrutar los diferentes modelitos que lució la guapa francesa en cada uno de los actos públicos a los que acudió. Los denominados periódicos serios se les habían adelantado. También, gracias a ella, se han puesto de moda las fotografías de culos en portada, por mucho que ahora digan que son sólo fotos de espaldas o sencillamente “traseras”. No seamos encima hipócritas. Las fotos son de dos esplendidos culos y me pregunto qué pasaría si algunas portadas de diarios de tirada nacional hubieran retratado en todo su esplendor las braguetas presidenciales de Zapatero y Sarkozy. Que me responda Bibiana Aído, Ministra de Igualdad.


Y para colmo, ahora sabemos que en la Moncloa no vive sólo Zapatero, sino que tiene una mujer estupenda que, por primera vez, se ha dignado a dejarse ver en la famosa escalinata de entrada a la residencia presidencial cumpliendo con el papel de señora del Presidente que tanto parece aborrecer. ¿Y quién lo ha conseguido? Sí, ella, la Bruni. No quiero ser mala, a lo mejor es simplemente que la visita de Madame Sarkozy ha coincidido con un cambio en la agenda de Sonsoles y que, ahora mismo, mientras escribo estas maldades, resulta que está recibiendo igual de calurosamente a la filósofa colombiana Lina Moreno. Sí, ya saben, a la esposa del presidente de Colombia, Álvaro Uribe, desde ayer también en visita oficial a España.

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