Javier Cámara | Jueves 30 de abril de 2009
Zapatero tiene delito. Por reincidente. El presidente del Gobierno sabe perfectamente que en España hay más de 4 millones de parados y sigue sin hacer nada. El responsable del devenir de este país sigue echando la culpa a lo que pasa fuera para no aceptar el fracaso de su no política. Un tercio de los parados de la zona euro son españoles, pero la culpa es de otros, de los malditos “neocons”… y de Aznar.
Una de cada cuatro familias con todos sus miembros en paro –cifra que se ha duplicado en un año y que superan ya el millón– no cuenta con ningún tipo de ingresos y el Banco de España ha advertido además de que al Gobierno le queda poco margen presupuestario de maniobra. Pero tranquilos, Zapatero está con los trabajadores. Lo ha dicho él “alto y claro”.
Lo que no sé es si los trabajadores que se han quedado sin trabajo quieren que el presidente esté con ellos. Mirar a otro lado, sabemos todos, no es la solución para nada. Hasta el coordinador general de Izquierda Unida, Cayo Lara, ha denunciado la "patética reacción del Gobierno” ante los dramáticos datos de contracción del PIB.
No creo que ninguno de los parados de este país –ni los que trabajan pero le ven las orejas al lobo– piensen como Zapatero, que dice que “lo peor de la crisis ha pasado ya”. Y además pide paciencia. El optimismo antropológico de este presidente duele. ¿Hasta cuándo hay que esperar para que este Gobierno haga algo? Es como querer curarse el constipado sin tomar ningún medicamento. Se acabará curando, sí, pero tardará más en recuperarse y con riesgo de recaída.
Para colmo, el ministro de Trabajo sale a palestra y, sin ningún tipo de rubor, afirma que los datos del Banco de España "confirman todas las previsiones". O sea, que lo sabían y nada. El Ejecutivo tiene el encefalograma plano, no tiene ideas y se le han acabado las excusas. Cambiar de ministros no está sirviendo. Ni Corbacho ni Salgado lo hacen mejor que los anteriores y la dinámica continuista nos lleva a un abismo de colas interminables a las puertas del INEM.
Por otra parte están los sindicatos. Se supone que tienen algo que decir sobre esto del Día del Trabajo y no he oído una sola palabra de crítica a este Gobierno, que a fin de cuentas es el que marca las pautas de las políticas de empleo. Imagino que tendrán mucho que ver los “cariños” que les pide Zapatero y las estupendas y generosas subvenciones que reciben desde la Administración.
Echo de menos algo más contundencia en sus argumentos sobre los verdaderos responsables, que no siempre serán los de la patronal, y me pregunto qué sería de estos sindicatos que pagamos todos con nuestros impuestos si no les llegaran nuestras aportaciones.
El caso es que tenemos cifras récord de desempleo y algunas previsiones hablan de dos millones de parados más en los próximos 24 meses.
Y digo yo: ¿Aguantaría este país 6 millones de parados? ¿Seguirá el Gobierno echándole la culpa de todo a Aznar, los “neocons”, el liberalismo salvaje y la crisis internacional-no-nacional? ¿Seguirán los sindicatos dándole “mimitos” a Zapatero sin hacer nada? ¿Cuánto tiene que ver el dinero que Zapatero y Corbacho destina a los sindicatos con que éstos no les monten ninguna manifestación?
Zapatero era conocido antes de ser presidente por accidente como José Luis Rodríguez “Pancartero”. ¿Se atreve a recordar este Primero de Mayo viejos tiempos?
Probablemente no, pero algo tendrá que hacer. ¿Por qué no escucha a los que le ofrecen ideas para salir de la crisis? ¿Se atrevería a desempolvar algunas de las recetas del “bigotes”?
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