Opinión

GONZÁLEZ Y LA CRISIS

Luis María ANSON | Viernes 01 de mayo de 2009
     No coincido con todo lo que escribe Felipe González en su espléndido artículo “¿Un nuevo pacto para Europa?”, pero la lucidez del ex-presidente del Gobierno permite reflexionar, entre otras, cosas sobre por qué Zapatero no consulta con más frecuencia a un hombre que si diera un puñetazo en la mesa y volviera le arrebataría el liderazgo del PSOE.



     "Si no existiera la UE habría que inventarla porque no hay recetas nacionales para retos globales”. En el caso español, menos mal que estamos embridados por la Unión Europea. Si nos hubiéramos mantenido en la peseta en lugar de incorporarnos al euro, Zapatero se habría lanzado con entusiasmo a fabricar billetes y un euro nos costaría más de 300 pesetas en lugar de 166.



     Para González el mundo, tras la caída del Muro de Berlín, ya cambió y nosotros no. Por eso denuncia con grandes dosis de razón el egoísmo de las empresas multinacionales en la globalización de la economía, buscando el beneficio máximo allí donde la falta de regulación también es máxima, tal y como anticipó José Luis Sampedro en un libro memorable. Critica el ex-presidente el sistema financiero, el modelo productivo basado en el consumo masivo de energías no renovables, la injusta distribución de la renta… Y propugna un nuevo pacto para Europa en el camino por el que transita Obama.



     Sólo una política exterior y de seguridad europea renovadas y más serias nos permitirá enfrentarnos con las corrientes migratorias desde la justicia y la realidad, nos permitirá luchar contra el crimen organizado o el terrorismo internacional.



     Felipe González cree demasiado en el dinero público como generador de empleo pero, al margen de que se coincida con él o que de él se discrepe, nadie negará la lucidez y la sencillez de su diagnóstico frente a la verborrea, la banalidad, la ligereza, el confusionismo de las prédicas de Zapatero.

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