Opinión

Las enfermedades de América Latina

Viernes 01 de mayo de 2009
En los últimos meses, los problemas sanitarios de América Latina han vuelto a afectar al mundo entero y a preocupar no sólo a los gobiernos nacionales: la epidemia del dengue, que afecta a muchos países de la región, y la expansión de la gripe porcina, por ejemplo, obligan a plantearse seriamente el problema de la sanidad y de la salud en Iberoamérica y en el mundo. La globalización, los viajes, los intercambios económicos y la movilidad han demostrado la facilitad de contagio de las sociedades modernas y la vulnerabilidad general frente a patologías que se mueven rápidamente y de forma incontrolada. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en lo que va de año se han registrado un total 289.754 casos clínicos de dengue en Centroamérica y Suramérica, concentrándose el mayor número de enfermos en Bolivia, Paraguay, Brasil y Argentina, donde, además, se ha registrado la mayor incidencia de defunciones. Mientras tanto, el número de muertos y enfermos por la gripe porcina sigue en continuo e imparable aumento.


Las condiciones en que viven gran parte de los habitantes de América Latina deberían preocupar al mundo actual ya que las poblaciones locales no sólo son las más susceptibles a padecer las enfermedades, sino que no parecen disponer de los recursos necesarios para recibir una atención médica óptima y oportuna. La dificultad en encontrar las instalaciones idóneas para curarse y la falta de suministros médicos agravan una situación complicada por la facilitad a contraer una enfermedad y la rapidez de contagio. Por eso, parece lógico que se plantee los siguientes interrogantes: ¿cuánto cuesta estar sano en América Latina?; ¿puede el mundo desinteresarse de la situación sanitaria de esta región? Lamentablemente, como está demostrando la “gripe mexicana”, es un problema de interés mundial y que debería ser afrontado de forma conjunta y a nivel internacional. Considerando que más de 220 millones latinoamericanos viven en condiciones de pobreza extrema (con menos de 1,50 euros al día), la situación obliga al mundo a una estrategia común para enfrentarse a un problema de difícil pero no imposible solución: la gran variedad de enfermedades que afectan esta zona se pueden evitar con tan sólo una vacuna o la atención médica a tiempo. En la actualidad, la región posee alertas epidemiológicas como el Dengue o la temida gripe porcina, cuya amenaza ha cruzado las fronteras mexicanas para expandirse por Perú, Colombia, Brasil y Argentina, los EE.UU. y, finalmente, llegar a Europa. La intervención de los gobiernos de la comunidad iberoamericana no es suficiente si no se replantean seriamente la modificación de sus proyectos sociales. Las imágenes de millones de mascarillas azules recorren el mundo, demostrando, una vez más, la tendencia actual: siempre curar en lugar de prevenir.