Opinión

Patxi López se la juega

María Cano | Domingo 03 de mayo de 2009
Patxi López no ha pasado un buen fin de semana. El pasado 1 de marzo ganó las elecciones en el País Vasco y, como 30 años de tradición peneuvista son muchos, le pilló desprevenido y ha tenido, incluso, problemas para formar Gobierno.

Los vascos han dicho que no quieren vivir en un clima de miedo, que no quieren aislarse del resto de la nación, que quieren que sus hijos aprendan castellano, que quieren línea férrea de alta velocidad, claro que sí, como la tienen las grandes ciudades europeas (aunque la española es tan buena que hasta sirve de ejemplo a EEUU) y, sobre todo, que quieren vivir en libertad, sin miedo de decir lo que piensan en el bar o en el trabajo. Sí, esto es lo que han dicho los vascos en las urnas y esa valentía merece un gran esfuerzo que le toca hacer a Patxi López. Y no será tarea fácil.

Aunque en un principio dudó y pensó en dar la mano a Ibarreche y compañía para que la transición fuera más suave, el resentimiento del que ha sido lendakari durante los últimos 10 años y las amenazas de Eta han echado por tierra esta pretensión. Los cortes, cuanto más limpios, mejor.

La banda terrorista no ha tardado en enseñarle los dientes al que el próximo martes ocupará la Lendakaritza. Su gobierno está amenazado, como tantos otros que han aparecido en diferentes listas elaboradas por los etarras, pero en este caso la amenaza va más allá. Jurdan Martitegui, detenido hace unas semanas en Francia, preparaba un atentado con una furgoneta bomba para el próximo martes. Ese era el regalo de Eta para la investidura de Patxi López.

Y claro, con semejantes dádivas de bienvenida hay quien se lo ha pensado dos veces antes de darle el sí a López para formar parte de su Gobierno. Y también hay, cómo no, quien ha aprovechado esta situación, como el presidente del PNV en Vizcaya, Andoni Ortuzar, para recurrir al sarcasmo y poner en duda la independencia del próximo Gobierno del País Vasco, como si López hubiera tenido mucho donde elegir…

Además, los sindicatos LAB y ELA, próximos al PNV, han convocado una huelga general el próximo 21 de mayo para reivindicar mejoras económicas y laborales, aunque entre los planteamientos de esta convocatoria LAB también contempla otras pretensiones. Incluso Otegui hizo este domingo un llamamiento a la clase obrera para que se “visualicen las ansias de cambio de este pueblo”, ya que la huelga supondrá que “por encima de la respuesta a la crisis económica, hay una masa crítica a favor de la soberanía”. O sea, que organizan una huelga general por la crisis y el paro y la foto acaba siendo utilizada para bordar la bandera independentista. Nada nuevo bajo el sol.

Pero estos hechos: el resentimiento de Ibarreche, el sarcasmo de Ortuzar, las amenazas de Eta y la manifestación del próximo 21 de mayo, sólo deben servir para alentar a López y a los suyos, incluso a Basagoiti, porque en esto no hay colores que valgan.

López tiene una dura tarea por delante, pero este comienzo tan minado puede que sea el mejor de los escenarios posibles para no ceder ni un milímetro, para no confiarse, para estar muy alerta y para gobernar con mano firme sin hacer caso a cantos de sirenas que le llevarían a un final nefasto.

A lo largo de estos últimos 30 años, ya se han hecho suficientes concesiones, incluyendo negociaciones con unos individuos que en ningún momento han dejado las armas, sólo las han escondido debajo de la mesa para apuntar ahora con ellas a las sienes de Patxi y de los suyos. Confiemos en que López no olvide a quién tiene delante y qué es lo que se juega no sólo el País Vasco si no aprovecha esta oportunidad, sino toda España.

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