Nacional

Las zancadillas del nacionalismo al Gobierno de Patxi López

huelga de los sindicatos nacionalistas, boicot del PNV y bombas de Eta

Domingo 17 de mayo de 2009
El recién nacido Gobierno vasco no ha echado a andar y ya le han convocado una huelga general. Lo hicieron los sindicatos nacionalistas apenas un par de días después de conocerse los resultados de las elecciones autonómicas con motivo de la crisis, pero las manifestaciones de sus líderes distan mucho de lo económico y, por contra, hablan de un lendakari "ilegítimo" y de manipulación electoral. El PNV, con su rechazo al pacto López-Basagoiti, y la bienvenida de Eta con una bomba en Cantabria, han sido los primeros obstáculos de un Ejecutivo que contará con una oposición unida contra un enemigo común y disgustada ante el nuevo mapa político.

El terrorismo ya dijo a Patxi López mediante una bomba el enfado del mundo abertzale con el nuevo Ejecutivo vasco. Al artefacto explosivo que colocó y explosionó en Cantabria, Eta y sus seguidores pintaron la fachada de la Casa de Juntas de Gernica donde, un día más tarde, López prometió su cargo. Con el apoyo de su principal rival histórico, el Partido Popular, la formación del bloque constitucionalista ha gestado un primer enemigo, el PNV, que lamenta el rechazo del PSE a un acuerdo que sí ha aceptado con los populares, y recuerda que los nacionalistas han obtenido unos resultados holgados que evidencian el apoyo vasco a los proyectos de Ibarreche.

Este martes, en la investidura de López, Ibarreche no fue el más duro. El presidente de la formación en Guipúzcoa, Joseba Egibar, alzó la voz y arremetió contra el aún non nato Ejecutivo. Afirmó que PSE y PP "se están disputando la venta política de lo que significa controlar el espacio político vasco en España" para obtener así "réditos electorales", así como que el nuevo Gobierno es fruto de que "decenas de miles de personas que no han estado ni estarán nunca bajo las órdenes de Eta hayan visto vulnerado su derecho al voto".

Resultado del artefacto explosivo de Eta en un repetidor de Cantabria. Efe


El tercero de los problemas para el pacto López-Basagoiti en realidad fue el primero, ya que se anunció apenas dos días después de las elecciones autonómicas: huelga general organizada por los sindicatos afines a las formaciones nacionalistas para el 21 de mayo. Justifican el parón en la crisis y en la cantidad de vascos que se han quedado sin empleo, pero el momento de la convocatoria y culpar a unos gestores que aún no han tomado al mando hace de ésta una huelga política.

Representantes de la izquierda abertzale han asegurado que la "foto real" de la sociedad vasca será la huelga y no la "foto trucada" de la jornada de investidura, en la que figura un lendakari “ilegítimo”. Frente a ello, LAB, ELA y otros sindicatos nacionalistas van a "dar luz sobre la falsa realidad de esa mayoría unionista" y va a ofrecer la "foto real de que en este país hay una mayoría abertzale que opta por superar el marco constitucional estatutario".

Pese a una convocatoria que elude a argumentos económicos, las manifestaciones públicas de los integrantes de estos sindicatos distan de enumerar los problemas de los trabajadores vascos. El secretario general de ELA, Adolfo Muñoz, considera que el nacionalismo español "ha llegado al Gobierno de Vitoria "utilizando" instrumentos como "el Poder Judicial" para ilegalizar "la opción electoral de la izquierda abertzale oficial" y, de esa manera, "tener la mayoría en el Parlamento vasco y hacerse con el Gobierno".

El 21 de mayo, el nacionalismo saldrá a la calle para gritar contra un Gobierno vasco que aún no ha comenzado su labor.

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