Román Cendoya | Martes 12 de mayo de 2009
Hay pocas cosas que me molesten más que el hecho de que mi Presidente me tome por tonto. Zapatero se levantó ayer en un país totalmente distinto a aquél en el que vivía hasta antes de ayer. Cinco años viviendo en el octavo cielo económico del mundo y ayer amaneció en el infierno de España. Y por arte de Zapatero todo lo que no era fue. Y todo lo que era imposible, e incluso “neocon”, ahora es futuro y genial. Zapatero no sabe qué es la confianza ni cómo se consigue. Zapatero, que tenía todo el tiempo del mundo para exponer el “estado de la nación”, fue incapaz de hacer un diagnóstico explicando las causas del desastre al que ha llevado a España. Zapatero tiene más de cuatro millones de parados y cree que, por sus ojitos y dos medidas copiadas, todo se va a resolver. Como bien le ha dicho Rajoy el estado de la nación son más de cuatro millones de parados.
Zapatero no tiene ninguna credibilidad. Vive en jauja. Y dentro de poco nos dirá que él es el Presidente de gobierno con el que más ciudadanos “ricos” viven en España. Entre las medidas futuras, ninguna para el presente, el gobierno considera que “rentas altas” son veinticuatro mil euros al año. Unas rentas con las que es prácticamente imposible que alguien pueda comprar un piso en muchas ciudades de España como Madrid, Barcelona o San Sebastián. En el momento que Zapatero considere que “rentas altas” son catorce mil euros, España habrá pasado de ser un país de mileuristas a un país de ricos. Aunque todos sigamos siendo igual de pobres.
Zapatero vocifera porque no tiene razón. Grita porque miente. Ironiza porque engaña y no entiende nada de lo que le está pasando. No sabe que el marketing político funciona en lo valorativo, pero nunca con lo cuantitativo. Zapatero ha exigido a Mariano Rajoy que le cuente explícitamente las medidas de flexibilización laboral para choriceárselas. Ya lo hizo con el crédito a los ayuntamientos para el pago de deudas a las PYMES. Ayer lo hizo con la rebaja de impuesto para las PYMES y pronto lo hará con lo que sea. Zapatero es un maestro en hacer oposición a la oposición.
Zapatero como un charlatán de feria todo lo que ofrece es para el futuro. Dentro de tres meses la píldora del día después como si fuera una “pastilla juanola”, en septiembre el ordenador y las pizarras digitales, en el 2011 la subida de impuestos a las clases medias que se compren una casa. Y todo para mañana. Igual que el crecimiento del empleo que comenzaba en marzo o el ordenador para cada dos alumnos que también prometió y nunca llegó. Además, hace sus propuestas metiendo la mano en la caja de las Comunidades Autónomas.
Lo único cierto es que ayer, hoy, mañana, pasado y todos los días, por mucho que Zapatero diga, seguirán destruyéndose miles y miles de puestos de trabajo. ¿De qué va Zapatero?
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