William Chislett | Sábado 16 de mayo de 2009
Muy pocas personas acertaron a pronosticar la crisis que vivimos a nivel global o nacional. El mas listo ha sido Nouriel Roubini, profesor de economía en la Universidad de Nueva York, conocido como Doctor Doom (Doctor Sentencia). Otro es el político ingles Vince Cable, el portavoz económico de los Demócratas Liberales, quien aviso en 2002 (¡hace siete años!) en varios artículos de prensa del peligro en el Reino Unido del aumento en el endeudamiento de las familias y de la insostenible alza en los precios de la vivienda. Cuando Cable pregunto a Gordon Brown, entonces Ministro de Finanzas, sobre el tema en el parlamento en 2003 fue reprendido por “diseminar alarma, sin fundamento”. Son palabras que Brown, camino a perder las próximas elecciones en 2010, hoy prefiere olvidar.
En dos aspectos – la burbuja inmobiliaria y los altos niveles de endeudamiento – España y el Reino Unido padecen de los mismos problemas. Y por esto los dos países están entre los más castigados en Europa. En un aspecto, sin embargo, España está menos enferma que el Reino Unido – sus bancos son mucho más fuertes. De hecho Santander compro el año pasado dos bancos ingleses quebrados, Alliance & Leicester y Bradford & Bingley, a muy buen precio. Las crisis siempre generan oportunidades.
Cable acaba de publicar un breve y penetrante libro The Storm. The World Economic Crisis and What It Means (Atlantic Books, Londres) que explica muy bien las raíces de la crisis tanto en el Reino Unido como a nivel global. Todo empezó en mi país el 13 de septiembre del 2007 cuando miles de personas formaron largas colas frente a las sucursales del Northern Rock para sacar sus ahorros, después de que el Banco de Inglaterra anunciara medidas para apoyar el banco que tenia serios problemas financieros. Cable echa la culpa a una regulación de los bancos muy deficiente, una falta de transparencia en los mercados financieros y una obsesión de los británicos (lo califica de “manía nacional”) con sus casas y su valor (recuérdese del dicho inglés, “la casa de un inglés es su castillo”). Esta creencia en una subida constante en el valor de las casas – supuestamente una manera de incrementar el patrimonio sin riesgo - también existió en España hasta hace muy poco.
El libro no esta enfocado, sin embargo, en el Reino Unido. Cable toca de una forma muy amena la contracción en los mercados de crédito, los problemas en la industria petrolera (antes de entrar en la política el autor fue economista jefe de Shell), la creciente importancia de Asia, en particular China e India, la puesta en duda de globalización, y termina con una hoja de ruta para el futuro.
Hablando de los prestamos “ninja” (un acrónimo que significa en ingles no income, no job or assets – sin ingresos, sin trabajo y sin activos), que los bancos americanos ofrecieron a familias pobres – muchas veces para comprar una casa y considerado un vía para facilitar la movilidad social – Cable dice que estos prestatarios fueron gente que los banqueros no hubieran aceptado tener como miembros de sus clubes de golf. Muchas de estas personas han visto cómo los bancos han tomado posesión de sus casas por no poder pagar sus hipotecas.
Cable se coloca entre lo que llama los “nuevos intervencionistas” – cuyas políticas teme podrían terminar en capitalismo estatal y proteccionismo– y los “viejos liberales”. Espero que los liberales ganen la batalla.
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