Motor

Planes, mentiras y cintas de video

sobre ruedas

Martes 19 de mayo de 2009
En primer lugar, porque los 2.000 euros no son tal en casi la mitad del territorio nacional (cada vez que uno escribe ambas palabras juntas, le corre un estremecimiento por la espalda) ya que en diez comunidades, la ayuda se limita a 1.500 euros porque sus dirigentes le han dicho a Zapatero que “naranjas de la China” y que si se quiere apuntar un tanto, que pague de su bolsillo y no con dinero ajeno. Así que ni en Galicia, País Vasco, Navarra (que tiene sus propios criterios), Catalunya, Valencia (también con su programa específico), Murcia, Madrid, Castilla-León ni Baleares se podrán acoger sus habitantes a los 500 euros de rebaja. Canarias, Ceuta y Melilla, con regímenes fiscales propios, tampoco se han sumado a un Plan que ha tenido que admitir el ministro Sebastián tras meses de oposición frontal. Pero el ministro de las bombillas ya está acostumbrado a los “trágalas”.

Así que ya tenemos de nuevo las dos Españas: la de los ciudadanos que pueden comprar coches un poquito más baratos y la de los compradores con cara de tontos. Ahora vamos a tener que disponer de un certificado de empadronamiento para comprarnos un coche o ir recorriendo comunidades hasta encontrar el concesionario adecuado; operación harto difícil y si no que lo pregunten al ex ministro de Justicia que tuvo que dimitir por no saber en qué Autonomía cazaba.

Y por si fuera poco el lío de los automovilistas españoles, que no saben qué reglamento deben cumplir, un grupo político catalán quiere resucitar las placas de matrícula con identificación territorial. Tanta estupidez sólo es comparable a la terquedad del Cardenal Segura, que oficiaba la Misa en la catedral de Sevilla a la hora del meridiano que pasaba por su diócesis.

Pero no crean que toda la confusión viene de los distintos criterios administrativos, no. Los concesionarios e incluso las marcas también tienen su parte de culpa.

Por razones que no vienen al caso, estos días me he encontrado con la obligación de comprar un coche. Buscaba un coche pequeño, de esos que erróneamente llamamos “utilitarios” y que no superase la frontera psicológica de los 10.000 euros. Casi todas las marcas anuncian modelos de este precio e inferior, así que durante dos mañanas buceé en internet y realicé un puñado de llamadas telefónicas para conocer los detalles de la operación soñada. Pues nada de nada. Como en los anuncios de las compañías de aviación: no hay manera de volar barato, ni de comprar al precio anunciado. En la mitad de los concesionarios, nada saben de esos precios “desde” y en la otra mitad, son modelos con una motorización ridícula y un equipamiento que ni siquiera incluye la radio o la rueda de repuesto; de aire acondicionado ni hablamos. Son precios “reclamo” para atraer a los tontos que, como un servidor, creen que lo que se anuncia en los periódicos o en internet, “va a misa”… pero debe ser la misa del Cardenal Segura, con adelanto sin anunciar.

Y todo esto en tiempos de crisis, con caídas del mercado del 45 por ciento. No quiero ni pensar en las falsedades, las mentiras y las cintas de video que hemos tenido que soportar en años de vacas gordas. Así que ahora, todos estos comerciales con parche en el ojo (tal vez no sean todos), me dan menos pena.

Y para dejarnos un buen sabor de boca, mencionar que Opel ha desvelado su nuevo Astra, un coche que llegará a los concesionarios a finales de año. Opel, filial europea de General Motors, atraviesa uno de los periodos más críticos de su historia; pero eso no es óbice para que en un corto periodo de tiempo, haya sido capaz de renovar totalmente su gama de modelos, disponiendo en pocos meses de la gama más actualizada de cuantos compiten en el mercado generalista. Con el terceto Corsa-Astra-Insignia se encuentra en una posición muy ventajosa para afrontar estos años difíciles en los que estamos inmersos.

El Astra nuevo es notablemente más grande que en anterior y con 4,4 metros de longitud, será el mayor de entre sus competidores, lo que es garantía de una buena habitabilidad. De líneas muy vanguardistas y con cierta agresividad, el nuevo Astra dispondrá de nuevos motores más eficientes y de sistemas de suspensión electromecánicos de última generación. Algunas innovaciones presentadas en el Insignia, como los faros de iluminación adaptativa o el sistema de reconocimiento de las señales de tráfico estarán disponibles en el nuevo modelo con el que Opel quiere recuperar el terreno que ha perdido con las dos generaciones anteriores del Astra, cuyas ventas siempre han sido inferiores a las obtenidas con los Kadett de tan grata memoria. Cuando se presente oficialmente ya conoceremos más detalles, pero de momento, la impresión es excelente.


José María Cernuda
jmcernuda@elimparcial.es

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