Cultura

El semiólogo Umberto Eco recibe la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes

"semiótica de la cultura hoy"

Martes 19 de mayo de 2009
El italiano Umberto Eco es además de un referente de la cultura, un hombre afectivo y que despierta simpatía. Así se ha presentado este martes en el Círculo de Bellas Artes, que le ha hecho entrega de la Medalla de Oro

El presidente del Círculo de Bellas Artes Juan Miguel Hernández León, ha impuesto la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes al escritor, semiólogo y filósofo italiano Umberto Eco. Manuel Engo
Está considerado un referente en el campo de la semiótica, pero Umberto Eco es mucho más. Escritor, novelista, filósofo y, ante todo, profesor, el italiano suma reconocimientos allá por donde va. El Círculo de Bellas Artes de Madrid ha hecho lo propio entregándole este martes la Medalla de Oro de esta entidad. Y todo porque es un autor de “inteligencia brillante”, “aclamado por crítica y público” y un “bibliófilo que cree en la inmortalidad de los libros”, en palabras del presidente del CBA, Juan Miguel Hernández León.

El italiano, que ha impartido una conferencia bajo el título “Semiótica de la cultura hoy”, ha sido calificado por el catedrático de Teoría de la Información de la Universidad Complutense Jorge Lozano de “excelente taxónomo de memoria portentosa”. En presencia de la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, Eco se ha mostrado agradecido con el reconocimiento.

El escritor ha definido la semiótica como la “lógica de la cultura”. En su discurso, en el que no han faltado las bromas, ha analizado el concepto de “enciclopedia” como factor fundamental para entender el mundo. Eco ha hablado sobre la enciclopedia máxima, que registra “no sólo lo que es cierto sino lo que ha sido dicho”. Para explicarlo ha puesto un ejemplo: “Se puede buscar a Napoleón, pero también se puede buscar a Don Quijote”. Pero la complejidad es mayor, dice el italiano, “porque los conceptos pueden ser infinitos ”.

Umberto Eco junto a Jorge Lozano. Manuel Engo
Sobre cada uno de los términos a definir, el semiólogo ha diferenciado entre el concepto nuclear, el que engloba los conceptos más básicos, del moral, el que va más allá, al campo especializado.

Mientras la enciclopedia máxima es “inmensa”, la enciclopedia media “puede ser utilizada por todos”. Con el matiz fundamental de que, según Eco, la cultura reside en "saber buscar”.

El arte de olvidar ha ocupado la mayor parte de su discurso. Para hacer frente al exceso de información, dice, hay “una necesidad de olvidar”. Así, añade, “el exceso de memoria conduce a confundir las ideas”. Es fundamental, por tanto, “no sobrecargar la memoria colectiva”. Y pone un ejemplo: “¿A quién le interesa conocer los nombres de todos los hombres que combatieron en Waterloo? ¿No es más sencillo informar sobre el hecho en cuestión?”.

Cuando compara la enciclopedia medieval de la moderna, Eco dirige su atención a lo que, metafóricamente, él llama “frigoríficos del saber”. Es decir, mantener en reserva una cantidad de conocimiento que debe ser recuperado poco a poco ayudado por la investigación. Y en el trasfondo, el italiano mantiene su interés por el papel, por las enciclopedias, por los volúmenes y facísimiles. Y todo porque según su amigo Jorge Lozano, "Umberto es un bibliómano".



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