Opinión

Jurisdicción universal en su justa medida

Viernes 22 de mayo de 2009
La decisión de populares y socialistas de pactar una iniciativa parlamentaria para limitar la jurisdicción universal de la Audiencia Nacional puede tener importantes consecuencias jurídicas. Fundamentalmente, porque la Audiencia Nacional llevaba camino de convertirse en una suerte de ventanilla judicial multiusos donde se ventilaban todo tipo de asuntos. De este modo, la Audiencia seguiría conservando la competencia sobre delitos de genocidio, guerra y lesa humanidad, pero sólo en aquellos supuestos donde se acredite que los presuntos responsables del delito se encuentran en territorio nacional, que haya víctimas españolas o que existan vínculos relevantes con España.


No es frecuente que PP y PSOE coincidan. Con independencia de sus respectivos planteamientos ideológicos, se echa de menos que las dos formaciones más importantes a nivel nacional se pongan de acuerdo en asuntos clasificados como política de Estado: economía, defensa o justicia, por citar algunos. Es precisamente en éste último campo, el de la justicia, donde cabe enmarcarse este principio de acuerdo, que tiene más relevancia de lo en un primer momento se pueda pensar. Ruanda, China, Israel o Estados Unidos, entre otros muchos, tendrían causas pendientes con la Audiencia Nacional, de no mediar el acuerdo de limitar las atribuciones universales de la Audiencia.


Debe tenerse muy presente que dicha iniciativa no busca eludir la responsabilidad moral de enjuiciar determinados delitos. Antes al contrario, lo que se busca es que se encargue de ello la instancia correspondiente; en este caso, el Tribunal Penal Internacional. Los tribunales españoles están saturados de trabajo y las causas a instruir por el tipo de delitos tipificados como de lesa humanidad requiere una dedicación y un esfuerzo descomunales. Dedicación exclusiva, en suma. Y si la medida pactada por PP y PSOE puede descongestionar algo la caótica marcha de la justicia española, remitiendo de paso asuntos trascendentales a quien mejor puede conocer de ellos, bienvenido sea.