Opinión

Cooperación internacional frente al virus

Antonio Meza Estrada | Domingo 24 de mayo de 2009
Ahora que se ha disipado un poco la emergencia sanitaria, justo es hablar de las buenas practicas que se desarrollaron en su momento y como contribuyeron a la solución del problema. Me referiré en concreto a dos eventos en los que afortunadamente tuve la oportunidad de participar y que dan la satisfacción de haber contribuido en algo en los momentos difíciles.

Habiéndose hecho pública la emergencia y ante la limitada información disponible en gran parte por la novedad del virus causante del problema, el Gobernador de Veracruz me pidió que buscara alternativas de cooperación internacional para que contribuyeran al esclarecimiento del problema y aportaran –desde una perspectiva científica- elementos para su identificación y cura.

Así, aprovechando las buenas relaciones que tiene Veracruz con Texas y a través del Consulado General en Houston, se logró identificar a un nuevo y moderno laboratorio recién instalado en Galveston, especializado en enfrentar problemas epidemiológicos. El Laboratorio Nacional de Galveston es un proyecto conjunto del Gobierno Federal de ese país y la Universidad de Texas. Expuesto el problema, en unas horas se encontraban ellos trabajando ya con las autoridades sanitarias de Veracruz, en un fin de semana y sin limitaciones de horarios.

El equipo fue encabezado por el Dr. Thomas G. Ksiazek, prestigiado epidemiólogo que fue transferido del CDC al LNG; equipo que incluyó a especialistas de diferentes ramas y disciplinas. Durante dos semanas del lado de nuestros médicos, investigadores, laboratoristas y autoridades administrativas contribuyeron a identificar la dimensión del problema, validar las buenas prácticas con que se atendió la emergencia en Veracruz y abundar en la descripción científica del problema. Finalmente hicieron comentarios a los medios sobre todo esto, como constancia de su solidaridad y fraternidad, situación que enaltece su trabajo y su compromiso hipocrático.

En paralelo y también a petición del Gobernador Herrera Beltrán, un grupo de especialistas en salud pública de la OPS respondieron de inmediato para acudir a Veracruz, dimensionar el problema y aportar elementos para su solución. Allí nuevamente se advirtió la solidaridad de los organismos internacionales y más aun la vena latinoamericana en apoyo de nuestro país.

Al igual que los científicos texanos, los epidemiólogos de la OPS, sin mediar horarios o fines de semana, laboraron arduo con las áreas de Agricultura y Salud de Veracruz para establecer un protocolo de investigación que –de entrada ayudara a solucionar la emergencia- y a la vez, que dé parámetros para identificar su origen y elementos para su previsión en casos por venir.

Ahora más que nunca estamos necesitamos de buenas noticias que ayuden a nuestro ser colectivo a enfrentar los retos cotidianos; y estoy convencido que las buenas prácticas narradas en este momento son precisamente acciones que dejan claro que si hay en nuestro tiempo y en nuestra humanidad sentimientos vivos de profesionalismo y solidaridad. Quizá se hayan resaltado demasiado las incomprensiones que frente al fenómeno se dieron en otras latitudes, pero no todo esta perdido, como diría Hamlet.

*Director del Instituto Universitario Ortega y Gasset México. Comentarios: ameza@mexico.com

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