Pedro J. Cáceres | Domingo 24 de mayo de 2009
18º del abono. Lleno de domingo isidril en tarde grisácea y el viento haciendo de las suyas.
Corrida de Samuel, en el tipo de la casa, es decir con cabeza como cruzada con ciervo y amplia de lomos y pechos, de gran medio tonelaje. Seria en definitiva. 2º,3º y 5º con el hierro de Manuela Agustina López Flores. 1º manso, aprendiendo. 2º soso, noble, hubo que sobarlo mucho. 3º se echó. 4º sin ritmo. 5º viniéndose abajo. 6º devuelto.
El primero, badanudo, y no muy alto de cruz, ¡pero un señor!. Con su guasa en los primeros tercios: apretando, gazapeando y venciéndose. Desarmó a los banderilleros y al matador varias veces. Se quedó crudo en el caballo, el viento no era aliado de López Chaves y el toro, a la espera, se orientaba de las lógicas dudas del matador que fue tomando poco a poco sus precauciones necesarias para salvar el pellejo. Con la espada también necesitando de varios viajes y dos descabellos. Sonó un aviso.
Derribó el cuarto. Medio viaje noble con las fuerzas al límite fue su comportamiento en la muleta. López Chaves se dejó quitar la muleta y luego tuvo poca opción ante un animal, pronto, a la defensiva y torero con altibajos técnicos, toreros y de desigual ánimo y disposición. Lo pinchó.
Diego Urdiales sorteó para primero de su lote un toro (hierro de M. Agustina López Flores) que enseñaba los pitones en actitud de desafío. Toro sin entrega en el caballo, la lidia fue un trámite. Toro de informal embestida, soso, con viaje cansino, Urdiales le puso gran voluntad y recibió el respeto y el cariño del público. El riojano, motivado, no se dio por vencido y paciente, con excelente colocación y depurada técnica, le encontró la distancia, corta, para enjaretarle media docena de naturales limpios y de buen aire con una serie final, ligada, bajando la mano y dándole profundidad más dos series en redondo con jugo y emoción, todo de gran mérito. Sonó el aviso pegando pases que en este caso no es un demérito pero lamentablemente no pudo rubricarlo con la espada mientras sonaba el segundo recado. Fue muy ovacionado teniendo que saludar.
Muy activo se le aplaudió un vistoso quite por delantales en el cuarto. Rabioso salió el quinto, regateando. Urdiales lo lidió hábil sobre las piernas. Templada embestida en la muleta, sin emplearse mucho ni desplazarse largo para venirse abajo. Urdiales planteó bien de disposición y estrategia la faena para sobresalir dignamente sobre su oponente. Media estocada y descabello para ser aplaudido.
El tercero miraba mucho a Javier Valverde entre pasar y pasar, sin repetir y pegando cabezazos para rajarse, por si había dudas, al poco de comenzar el trasteo. Valverde le consintió casi todo pero no podía darle más de dos seguidos sin que el animal se fuera en busca de las tablas para terminar echándose en cuanto tocó madera. Tuvo mérito la estocada con el toro dando el costado izquierdo contra la barrera.
Devuelto el sexto lo único reseñable fue la mansedumbre, en pasajes, engañosa por venirse a la muleta para no irse, de un sobrero de Julio de La Puerta y la disposición de Javier Valverde que se jugó la cornada en una voltereta escalofriante donde el animal le tiró tres cornadas, pecho, axila y muslo, produciéndole múltiples erosiones. Mató de pinchazo y estocada y fue muy aplaudido.
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