Opinión

Nueva pieza de “mokkan” recientemente identificada

Hidehito Higashitani | Lunes 25 de mayo de 2009
En las excavaciones arqueológicas realizadas hace unos años en las ruinas de Ishigami (Provincia de Nara, Japón) se encontraron numerosas piezas de “mokkan” –tabla de madera con algún mensaje grabado o escrito con tinta china y que cumplía la función de papel para diversos usos- de la antigua corte japonesa de Yamato de las postrimerías del siglo VII. Desde entonces, se viene realizando una intensa labor de análisis de estas piezas a cargo de unos especialistas y uno de los resultados de mayor interés hasta ahora ha sido la aparición de una tabla de “mokkan” con un fragmento del poema que está recogido en el conocido cancionero Manyôshû recopilado en el año 750. La tabla mide 9,1 centímetros de largo, 5,5 de ancho y 0,6 de grosor.

Hasta hace poco la pieza de “mokkan” más antigua con un fragmento del cancionero Manyôshû ha sido la que se había encontrado en las ruinas del antiguo palacio de Shigaraki (Provincia de Shiga) de mediados del siglo VIII –de esto ya comenté hace un año en uno de mis artículos- y por consiguiente la pieza nuevamente identificada ahora de Ishigami le supera unos sesenta años en antigüedad.
El Prof. Morioka de la Universidad japonesa de Tsukuba, especialista de la historia de la caligrafía, ha conseguido descifrar la escritura, grabada presumiblemente con la punta de un clavo en dicha tabla. El trozo del poema descifrado está grabado en dos renglones y en el primero se lee: “Asanagi-ni kiya…” , y en el segundo: “ru shiranani maku…”.
Por lo tanto se trata clarísimamente del conocido poema que forma parte del cancionero Manyôshû, que dice así:

“Asanagi-ni, kiyoru shiranami
mimaku hori,
ware-wa suredomo, kaze koso yosene”

(¡Cuánto me gustaría ver las olas altas y blancas
acercarse hacia mí en la playa!
Pero ¡hay de mí que me encuentro en la bonanza matutina
y no me sopla el viento ni levanta las olas!)

En este caso la inacción de “las olas” del mar simboliza metafóricamente la actitud ingrata de la mujer a quien ama el poeta y el poema, con un tono altamente lírico, expresa su dolor ocasionado por el amor no correspondido.

En la pieza descifrada de “mokkan”, se observan unas ligeras variaciones ortográficas por parte del copiador en comparación con el poema original. Se trata posiblemente de unos apuntes personales para recordar la letra de este canto popular que se transmitía oralmente en aquel tiempo,
La tradicional actitud estética de no decir lo todo y de dejar que los receptores capten la intención del autor y que completen una obra artística por su capacidad imaginativa - una de las características importantes del arte japonés en general- hace su acto de presencia ya en la temprana época de la corte de Yamato del siglo VII.

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