Sábado 30 de mayo de 2009
Medellín era testigo ayer viernes de la apertura por parte de los Príncipes de Asturias, Don Felipe de Borbón y Doña Letizia Ortiz, del Quinto Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo. Delegaciones de Argentina, Colombia, México, Estados Unidos, Chile, Ruanda, España e Irlanda contarán sus experiencias en una cita internacional con más de 600 invitados. La magnitud del evento, así como la importancia de alguno de los participantes refleja bien a las claras la dimensión de un problema que puede considerarse global.
Muchos de los que tomarán la palabra en Medellín este fin de semana tienen cuentas pendientes, pero no hablarán de ello, por más razón que tengan. Y es que el espíritu de la cita es mostrar al mundo el enorme dolor que causa en terrorismo en cualquiera de sus formas y procedencias para, en la medida de lo posible, concienciar a la sociedad y evitar que tantas y tantas atrocidades no se vuelvan a repetir. El genocidio de Ruanda, ETA en España, los atentados de las Torres Gemelas en estados Unidos o el drama que aún hoy padece Colombia con los secuestros de las FARC son sólo algunos ejemplos de lo que la barbarie terrorista puede llegar a hacer. Por eso mismo, con independencia de ideologías políticas y nacionalidades diversas, urge un compromiso global que ponga cerco a una lacra que nunca debió existir. Y que no conduce más que a la degradación y la barbarie: “cuanto peor…peor”.
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