Rafael Ortega | Domingo 31 de mayo de 2009
Soy periodista y católico. Estas dos afirmaciones corresponden primero a mi vocación: periodista, y segundo a mí a mi Fe: católico. Ambas han ido y van unidas desde que empecé en esta bendita profesión tan denostada desde siempre y ahora mucho más, cuando personajes y personajillos se hacen pasar por profesionales.
Decir hoy “soy periodista y católico” es casi una provocación, pero somos muchos en todo el mundo y en España más de los que algunos se imaginan. Hoy, desgraciadamente y como ocurría a finales del XIX e inicios del XX, al periodismo se llega como plataforma para inquietos, con muy poca preparación y como trampolín para otras metas. Por eso, tenemos que volver la vista atrás y recordar al cardenal Herrera Oria, fundador de El Debate, de la Editorial Católica y de la primera Escuela de Periodismo de España, para pedir excelentes profesionales que “sean primero periodistas y después si son católicos, mejor que mejor”. El sustantivo-decía- es “periodista” y el adjetivo “católico”.
Si en esta sociedad que nos quiere construir la izquierda el ser “católico” se desea que sea una anécdota, el ser “periodista y católico”, lo es todavía más. Por ello, existe en España UCIP-E(Unión Católica de Informadores y Periodistas de España), correspondiente de la UCIP Internacional, de la que somos socios periodistas a los que Juan Pablo II nos dijo : “Cada hombre lleva consigo sus propias ideas, sus preferencias y hasta sus prejuicios. Pero el responsable de la comunicación no puede escudarse en lo que suele llamarse la imposible objetividad. Si es difícil una objetividad completa y total, no lo es la lucha por dar con la verdad, la decisión de proponer la verdad, la praxis de no manipular la verdad, la actitud de ser incorruptible ante la verdad".
Este pasado fin de semana UCIP-España ha celebrado su Asamblea Anual en Salamanca, con motivo del Vigésimo Aniversario de la Facultad de Comunicación de la Universidad Pontificia de Salamanca. Ha sido una reunión fructífera en la que hemos compartido experiencias y esperanzas. Experiencias de profesionales que defienden en las diferentes redacciones su Fe y quieren transmitir esa objetividad completa, a la que hacía referencia Juan Pablo II, en todas las informaciones. Esperanzas en todos los jóvenes que estudian comunicación en sus diferentes especialidades en las nueve Facultades que pertenecen las Universidades Católicas, y que también hace una semana tuvieron su encuentro en Salamanca.
Espero mucho de esos profesionales para los que reivindico una vez más el ánimo que nos daba Karol Wojtyla a todos los que trabajamos en los medios: “No se puede escribir o emitir en función del índice de audiencia a despecho de servicios verdaderamente formativos, ni tampoco se puede recurrir al derecho indiscriminado de información sin tener en cuenta a los demás derechos de las personas”. Estas palabras de Juan Pablo II siguen vigentes hoy, como las de Benedicto XVI cuando el 17 de marzo de 2006 ante el asamblea del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales dijo: En la comunicación el bien está antes que el beneficio”.
Por todo ello, soy “periodista y católico”.
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