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Los escépticos exiliados cubanos celebran la esperada noticia

Para muchos, nada ha cambiado

Martes 19 de febrero de 2008
Los exiliados cubanos en Miami celebraban la renuncia de Fidel Castro después de 49 años de una brutal dictadura que obligó a centenares de miles de personas a abandonar sus hogares.

Las calles de la Pequeña Habana se han llenado de banderas cubanas que expresaban la alegría de un pueblo oprimido durante décadas.

Aunque no se han producido grandes concentraciones, la noticia de la renuncia de Fidel Castro desató inmediatas muestras de alegría en este populoso barrio de Miami, donde se concentran los más antiguos exiliados de Cuba.

El café Versailles de la calle ocho, considerado "la capital del exilio" en esta ciudad, ha concentrado el mayor número de festejos desde las primeras horas de la mañana. Opositores cubanos salieron a recorrer las calles e hicieron sonar las bocinas de sus automóviles mientras otros comentaban la noticia escépticos, pero esperanzados.

Las organizaciones de exiliados cubanos preparaban celebraciones, con banderas y caravanas de autos, que se extenderán a lo largo del día. "Hay un cambio de cara, pero sigue el mismo régimen", y añadió “No queremos que pase en Cuba como pasa en Rusia, que continúa un hombre del antiguo régimen como Putin, ex miembro de la inteligencia soviética". "En Cuba hay que empezar de cero. Que no nos engañen. Tiene que caer el gobierno y tienen que irse todos", culminó.

Según declaraciones de Alberto Hernández al Heraldo hondureño, "No podía dormir después que me llamó un amigo para avisarme. Para muchos esto es como el final del diablo, uno vive más tranquilo". Por su parte, Rafael Albuquerque, disidente y ex preso político en la isla durante 10 años aseguró que "Es un día esperado, pero no todo ha cambiado. Hay que ver si esto produce un brote de rebeldía en la juventud. Lamentablemente, nada va a cambiar hasta que no corra sangre en Cuba".

Mientras tanto, una camioneta con una bandera estadounidense y otra cubana hacía sonar una sirena al ver el cúmulo de periodistas que se reunían frente al Versailles, para muchos "el Pentágono" del exilio cubano de Miami.

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