Opinión

La hora de Rajoy y Zapatero

Miércoles 03 de junio de 2009
Si el lunes era el turno de Mayor Oreja y López Aguilar, ayer les tocaba a sus respectivos jefes “mitinear” con vistas a las elecciones europeas del próximo domingo. De las palabras de uno y otro en sus respectivos mítines se desprende la sensación de que estamos ante una contienda eminentemente nacional. Europa es la excusa y la gran ausente a la vez. Fondos de cohesión, políticas de inmigración, posibles acuerdos en la Eurocámara, nada de esto parece importar en campaña. Quizá el hecho de que el PP se haya decantado por un candidato netamente europeísta y con una dilatada experiencia comunitaria le confiere alguna ventaja en esta materia, pero tampoco puede decirse que la maquinaria de Génova se haya puesto al servicio de Mayor Oreja con todo su potencial.

Quizá porque Rajoy comete el error de creer que la crisis le hace la campaña, cuando no debería de ser así. Siendo grave la situación económica, no puede focalizarse toda la estrategia electoral en las nefastas estadísticas que día tras día sacuden al electorado español. Es un hecho que, para ser respetados en el concierto europeo, hay que presentarse en Bruselas con un bagaje de logros nacionales contrastados. Y, a día de hoy, los “méritos” de Zapatero son el de abanderar la tasa de destrucción de empleo de toda la Unión y ser un país en el que algunas regiones obstaculizan el uso del castellano en detrimento de otras lenguas vernáculas. Ahí radica uno de los aciertos de Jaime Mayor Oreja, dando una lección a los suyos de cómo se debe defender, sin complejos ni estridencias, una imagen de España que tenga algo que decir en Europa. Necesita poco arropo de Rajoy. No así López Aguilar, a quien las encuestas sitúan por detrás del candidato popular, y que precisa de toda la ayuda que Zapatero le pueda brindar. Porque el resultado del domingo se interpretará en clave nacional. Y ambos los saben.

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