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Bush y Chávez pugnan por la sucesión de Castro

Incertidumbre en Cuba

Martes 19 de febrero de 2008
Con los ojos puestos en Cuba están países como Estados Unidos y Venezuela. Con una mirada democrática, los cubanos exiliados en Miami intentarán, a partir de ahora junto con el apoyo del Gobierno estadounidense, volver a su tierra para devolverle los valores de la libertad. Pero su lucha se encontrará con la fuerza contraria procedente de la Venezuela de Chávez, gobernante que englobó a Cuba dentro de su Alianza Bolivariana y que, ahora, hará todo lo que está en su mano para que su famoso “socialismo del siglo XXI” no desaparezca de la isla.

El Partido Comunista cubano actuará, junto con el Ejército, para mantenerse en el poder como lo han hecho durante estos casi 50 años de dictadura. Seguirán trabajando junto con el presidente venezolano que tiene el arma para el combate: el petróleo. La isla se mantiene en pie gracias al oro negro regalado por Chávez. El haberse convertido en el distribuidor de crudo de la región pesa mucho en Cuba. "Nuestro petróleo, nuestro gas, están y estarán al servicio siempre, en primer lugar, de Venezuela y al mismo tiempo de nuestros pueblos hermanos de América Latina y del Caribe, cuenten ustedes con esa decisión que es irrevocable, cuéstenos lo que nos cueste", dijo Chávez durante su discurso de inauguración de la IV Cumbre Petrocaribe celebrada en Cuba el pasado 20 de diciembre.

Cuba debe a Venezuela millones de dólares. La deuda es gigante y Chávez no se olvida. En esta cumbre, el presidente venezolano detalló bien el importe de las cuentas: durante este año han ascendido a 1.166 millones de dólares, entre los países del Petrocaribe entre los que se encuetran los aliados de Chavéz, Cuba, Bolivia y Nicaragua, entre otros. Venezuela aporta a los integrantes del Petrocaribe 53.000 barriles de petróleo al día.

Chávez ha expresado en numerosas ocasiones sobre Cuba que "tengamos conciencia de que nosotros somos una sola nación" y que ambos países "en el fondo somos un solo gobierno" y que caminan hacia una "confederación de repúblicas bolivarianas, martianas, caribeñas y suramericanas".

Bush ve el comienzo de la transición
Pero, la renuncia de Fidel Castro ha esperanzado a la comunidad internacional, y en especial a Estados Unidos, para que comience en una transición democrática en la isla.

Esto debe ser el comienzo de la transición democrática para el pueblo de Cuba", dijo el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, para quien ese proceso tendría que "culminar con unas elecciones libres y justas".

Desde Kigali, capital de Ruanda, donde se encuentra de gira, Bush aseguró que "la comunidad internacional debería trabajar con el pueblo cubano para comenzar a construir instituciones para la democracia" y el primer paso en Cuba debería ser la liberación de los presos políticos.

El "número dos" del Departamento de Estado, John Negroponte, aseguró en Washington que no se imagina que el levantamiento del embargo estadounidense a Cuba sea pronto.

La oposición a Castro
Organizaciones de la oposición interna cubana acogieron el anuncio hoy del jefe de la revolución, Fidel Castro, de dejar el poder tras casi medio siglo, como una posibilidad de que se abran las puertas a cambios en la isla.

Aunque discreparon sobre si el líder cubano seguirá manejando el país "entre bambalinas", la mayoría de los consultados por Efe opinó que la renuncia reforzará el liderazgo del presidente provisional, general Raúl Castro, para llevar a cabo las anunciadas reformas económicas que no se han producido.

Oscar Espinosa Chepe, preso excarcelado del "Grupo de los 75", afirmó que el mensaje difundido en la prensa oficial cubana supone "la consolidación de Raúl Castro" y que ahora "hay más posibilidades de que se inicie algún proceso de cambios, sobre todo en lo económico".

"Es un golpe fuerte para los elementos más inmovilistas del Gobierno", agregó, y subrayó que aunque Fidel Castro siga influyendo en la toma de decisiones, con su alejamiento del poder "el grado de influencia baja considerablemente".

Manuel Cuesta Morúa, del socialdemócrata "Arco Progresista", aseguró que la decisión del líder cubano, convaleciente desde julio de 2006 por una enfermedad intestinal que lo obligó a delegar sus cargos, es un "alivio histórico para todos los cubanos".

En su opinión, despeja "las dudas sobre la necesidad de institucionalizar el liderazgo de Cuba" y despeja la "posibilidad de que se abran las reformas que demanda el pueblo".

"Termina una era épica de Cuba y empieza una época de normalización, de cambios que se acelerarán una vez que Raúl Castro tome el poder", indicó Cuesta en referencia a la instalación de la Asamblea Nacional el próximo 24 de febrero, cuando se designará al nuevo Consejo de Estado.


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