Comunicación

María Casado y David Cantero (informativos de TVE): "Sufrimos el directo en silencio"

entrevista

Viernes 05 de junio de 2009
Son dos de los rostros más atractivos de la televisión, pero no sólo por esto la audiencia los elige cada fin de semana para disfrutar de la sobremesa. Si el equipo de presentadores de una cadena son el sello distintivo de la misma, TVE ha logrado una imagen fresca, juvenil" y renovada uniendo lo mejor de Barcelona y Madrid. María Casado y David Cantero, las caras de los informativos del fin de semana, forman ese tandem perfecto que nos acerca la actualidad cuando el resto de los mortales disfrutamos de nuestro tiempo libre.

María Casado y David Cantero. Foto: TVE
-Cuando echáis la vista atrás, recordáis vuestros años como estudiantes y volvéis al presente ¿que os pasa por la cabeza?

-María: Tanto estudiar para esto, para acabar así, es lo que dice mi madre (ríe). Creo que ni David ni yo hubiéramos imaginado nunca esto, ha sido una gran oportunidad y creo que ambos nos sentimos privilegiados.

-David: Desde luego. En el caso de María ha sido un proceso más rápido, lo mío ha sido más evolutivo tenemos un punto en común: a ambos nos llamaron de un día para otro para presentar el telediario. Por suerte nos ha dado tiempo a asumirlo, luego le quitas importancia, es decir, no somos más que la cara visible de un gran equipo que trabaja detrás de nosotros, profesionalmente es un orgullo ser líderes de audiencia y que la gente nos elija para estar informados.

-Y el tema del directo, ¿cómo lo lleváis? ¿Todavía se afronta con nervios?

-M: Yo lo sufro en silencio (ríe). Muy tranquilos, a pesar de la tensión nos toca ser el tamiz y quitarnos todos los nervios que pueda haber.

-D: Con mucha serenidad y tranquilidad, cuando nos ponemos delante de la cámara tenemos que ocupamos de informar, no de estar nerviosos o tener en mente mil problemas que no deben llegar al espectador, la gente lo nota. La verdadera tensión está en el control, por eso digo a todo el que nos visita que se de una vuelta por allí (ríe).

-¿Qué es lo más y lo menos agradable de hacer el telediario de los fines de semana?

-M: Para mí compartirlo con ellos, con todo el equipo. Esa sensación de familiaridad que adquieres, son muchas horas juntos.

-D: Para mi igual, la compañía de María es lo más agradable. Además te diriges a un público más agradecido, que ve el telediario con más calma que entre semana y contamos con un equipo excepcional, somos pocos pero bien avenidos, trabajamos muy a gusto y eso traspasa la pantalla.

¿Habéis topado con algún compañero con el que no hubiese ese buen ambiente?

-M: ¡Por supuesto! Por eso valoras más lo que tienes.

-D: En 24 años, imagínate (ríe). Yo al menos he tenido mucha suerte, suelo trabajar con gente que me cae bastante bien y cuando me ha tocado he tratado obviarlo y sobrevivir a ello.

-María, tú pasaste directamente de la radio a la televisión, pero David ha rodado por diferentes escenarios: estudiaste imagen, has sido director de fotografía... ¿Cómo acabas siendo presentador?

-D: He tocado muchos palos, sí. Empecé tirando de los cables de las cámaras y cómo he acabado aquí ha sido todo un misterio. Son muchos años de profesión en los que he ido haciendo un poco de todo, desde reportero gráfico hasta realizador, he hecho recados, he llevado café... (ríe). Vas ganando profesionalidad después de probar un poco de todo, pero jamás imaginé acabar delante de la cámara tras quince años detrás de ella, quizá eso es lo que nos da el punto de humildad, ambos hemos llegado hasta aquí de la manera más insospechada.

-M: Yo estaba feliz como una perdiz en la radio, me apasiona, y de un día para otro me llamaron de TVE en San Cugat para una sustitución de seis semanas. Nunca antes había hecho televisión pero hice la prueba y les gusté. Al final las seis semanas fueron cuatro meses, y pasé de estar en la cola del paro un lunes, a venir a hacer la prueba el viernes y arrancar el sábado.

Y ahora que estáis delante de ella, ¿es todo tan complicado como parecía?

-M: Sí que es complicado, pero tenemos la suerte de divertirnos mucho, si no tuviéramos ese punto de juego no podríamos formar parte de este enorme engranaje que es la televisión.

-D: Estar delante de una cámara no es fácil y es ahí donde radica el encanto. Lo bueno de esta profesión es que nunca estás seguro de hacerlo bien, y el día que lo creas llegará la realidad para darte un palo. Informar es una labor muy seria, pero la tele aporta ese punto mágico, es decir, cerrar porque te quedan cinco segundos, entrar en directo estén las cosas como estén... Eso es lo divertido, aprender a contar lo que sucede cada día con el tiempo del que dispones. Esto es como una gran orquesta, cada miembro del equipo tiene que interpretar su parte y si uno desafina se nota muchísimo, en nuestro caso no somos más que el rostro visible de todo eso.

¿A vosotros os queda tiempo para ser espectadores? ¿Qué soléis ver en televisión?

-M: Informativos, películas... Pero sigo siendo más de radio. Me levanto con ella, me acuesto con ella y además zapeo, me gusta moverme por el dial.

-D: Yo veo poco la tele, y no es una postura snob (ríe). Me gusta la tele, puedo sentarme y dejarme llevar, pero hay cosas que no veo por salud mental. Tengo niños pequeños y me dejan poco tiempo, así que sobre todo veo dibujos animados y cuando puedo veo informativos, películas antiguas, documentales de la carrera espacial, que me encantan, a través-del canal satélite... Todo eso siempre que me lo permiten mis obligaciones como padre.

¿Y la tele está realmente tan mal como dicen?

David Cantero. Foto: TVE
-D: A mi la tele me fascina como invento, un profesor que tuve me decía que la televisión era un milagro, y es verdad que lo es. Recuerdo que en una entrevista le comenté a otra periodista que la tele es un hada a la que están violando todos los días. Es un hada con un gran poder a la que están maltratando, ya no me gusta hablar ni de basura televisiva, es el vale todo, rellenar, llamar la atención, eso es un error. Hay espectadores que demandan lo que no se les da, y hay gente que se conforma con lo que se les da, pero creo que el día que llegue una medición real de audiencia sobre esos programas habrá muchas sorpresas.

A la hora de ver informativos... ¿soléis echarle un vistazo a la competencia?

-M: Claro que sí. No puedes obcecarte como un burro y cerrarte, es sano ver cómo trabajan los demás. Ser líderes está bien pero no a cualquier precio, hay que saber ser crítico con uno mismo.

-D: Por supuesto. Siempre hay que echar un vistazo a la competencia y ser crítico y autocrítico, esto se puede mejorar, esto no me gusta... Desde mi punto de vista a los informativos habría que sacarlos de la guerra de las audiencias, nuestra labor es hacer bien nuestro trabajo, ya sea para diez o cien, y todos deberíamos tomárnoslo así, desde nuestro punto de vista es una competición muy sana. Nos alegra ser líderes, pero debemos rendir igual de bien haya ese baremo o no, las privadas hacen quizá informativos de "consumo rápido", más comerciales, nosotros no, si tenemos que meter un tocho de información internacional que puede interesar más a unos que a otros lo hacemos, es nuestra obligación.

Volvamos a TVE. Dicen que sois dos de las caras más guapas de la pantalla, a ti David te han catalogado como el George Clooney español. En vuestro caso... ¿la belleza es un handicap o una ventaja?

-M: La televisión, aunque quisiéramos decir lo contrario, es imagen. Yo no me considero una tía diez y creo que David tampoco, creo que ambos tenemos la conciencia muy tranquila en esto. Pero también hay que tener en cuenta que hay mucha gente guapa que delante de una cámara no comunica, el enganchar al público no es una cuestión de belleza.

-D: Eso es cierto. El tener un aspecto más o menos agraciado siempre ayuda, a mí que me comparen con este hombre me parece estupendo, mejor que si me comparasen con otros (ríe). Pero es verdad que hay gente poco agraciada que se pone delante de la cámara y arrasa, comunica, y otra tanta gente guapa que no dice nada, que no suena veraz. El mayor inconveniente en algunos casos es que hay gente, al margen de lo físico y la preparación, a la que se le va la cabeza, alcanza un nivel de popularidad y pierden la humildad. Hay que relativizar este trabajo, lo importante no eres tú, tú no eres nadie, lo importante es el espectador.

¿Cuál es entonces el secreto para llegar a ser líderes de audiencia? ¿Qué ofrecéis para que el espectador decida quedarse en vuestra cadena?

-M: Buena conexión. Si el feeling es de verdad se nota y si no es de verdad, también.

-D: Buenas vibraciones entre los dos, empatia, seriedad, rigor, honestidad...Hemos luchado mucho por quitarnos el lastre que nos quedó de la etapa anterior, el lastre de la manipulación, y lo más importante es que nos lo reconocéis los compañeros, muchos nos han dicho que se nota la nueva dinámica que han tomado los informativos siendo ecuánimes, pulcros, plurales... Todo eso hay que transmitirlo a la audiencia y creo que lo estamos consiguiendo, aquí las cosas ya no son cómo eran. No somos la televisión del gobierno, ni somos la televisión de la oposición, no somos la televisión de nadie y lo digo con la boca llena, todo eso se lo debemos a Fran Llorente. Podemos tener nuestros fallos, hacerlo mejor o peor, pero siempre tratando de hacer nuestro trabajo de la mejor manera posible.

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