Opinión

Italia, Noemigate y las Europeas

Andrea Donofrio | Domingo 07 de junio de 2009
Italia ha vivido la campaña electoral más surrealista de su historia: ausente el debate político, en ningún momento los candidatos han tratado el tema de Europa o explicado sus programas; tampoco se discute de la crisis económica, que ha sacudido violentamente a Italia en los últimos meses. No se mencionan las “promesas incumplidas del Gobierno”: la fallida rápida reconstrucción de l’Aquila después del terremoto (el G8 corre el riesgo de convertirse en un boomerang, con las protestas grabadas por las videocámaras mundiales). Tampoco se alude al “bluf” de la basura en Nápoles: desechos acumulados sin algún tratamiento y guardados en depósitos a punto de estallar. Finalmente, no se insinúa la falta de un programa valido sobre el problema migratorio o del aumento de la criminalidad (en Roma, el ayuntamiento de derecha intentaba ocultar nuevos estupros esperando que se votase). El problema de Italia se resume en una frase del periodista italiano Giancarlo Santalmassi “media Italia trabaja para Berlusconi, la otra media lo está deseando”.

No obstante, 50,6 millones de italianos con derecho voto están llamados a elegir los 72 miembros del Parlamento europeo que corresponden a Italia, la campaña electoral se ha movido alrededor de la vida personal-privada de Silvio Berlusconi, de su pasión por las fiestas y las menores, de su donjuanismo sempiterno y de los vuelos del amor. El Noemigate resulta más interesante que discutir de la necesidad de una política europea común en tema migratorio o energético, o de saber en qué ha quedado el Tratado de Lisboa. La política se convierte en una prolongación de la vida personal de Berlusconi y de sus entretenimientos desenfrenados; se mezclan los intereses públicos con los privados mientras exhibe su vida privada en público, ostentándola; se ejerce presión sobre la libertad de expresión para limitarla o domesticarla. Por su parte, el premier nos invita a una obediencia ciega y nos exhorta a una especie de “adicción” a su manipulación cotidiana: aspira a la esterilización moral y castración mental de la sociedad italiana. Como decía Montanelli, el problema de Berlusconi es que “es un mentiroso sincero: cree a las mentiras que cuenta”.

A pesar del clima de degradación moral y desprestigio internacional del país, el Cavaliere sigue con sus payasadas y ataca a la prensa extranjera a la que imputa urdir un “complot internacional”. Se preocupa de trivializar los hechos, evade las 10 preguntas de "La Repubblica" y de explicar su presencia en una de las peores periferias de Nápoles (Reino de la Camorra), trasporta invitados a fiestas privadas en aviones oficiales (ahora se debate si se trataba de una bailarina de danza del vientre o de una bailora flamenca olvidado que cambió una ley para hacer más ágil este tráfico).

De todas formaas, no se discute de Europa. ¿Un ejemplo de la campaña electoral italiana? En un mitin, el ministro de Simplificación de la Liga Norte ha empezado su discurso de la siguiente manera (cito literalmente): “¿Noemi? Tiene dos defectos. Es feita y, sobre todo, es napolitana”. Como se ve, alto contenido político, temáticas trascendentes y de impacto transnacional, europeo. Aunque me gustaría en primer lugar que este idiota me explique qué cartera desempeña ya que me chirría entender su papel, me limito a subrayar que la frase presenta dos vicios: Noemi está muy buena (¡puedo decirlo tranquilamente ahora que ya ha cumplido la mayoría de edad!) y las afirmaciones sobre Nápoles, de dudosa inteligencia, confirman el degrado italiano, donde un ministro no tiene argumentos electorales y, por lo tanto, recurre al insulto, a frases inadecuadas y ostenta arrogancia en cada ocasión. Al igual que Berlusconi que durante su última intervención ha afirmado que “en el centro de algunas ciudades italianas, por ejemplo en Milán, parece que camino por una ciudad africana y no en una ciudad europea por el número de extranjeros que hay”. Miedo al diferente, criminalización de la inmigración.

El psicodrama a la italiana debe despertar preocupaciones no sólo para los italianos sino para todos los europeos. Pese a estar en juego sobre todo el futuro del país y el Estado de derecho ya deteriorado, el modelo impuesto por el Cavaliere, caracterizado por la política-espectáculo, el estilo personalista y “pseudo-plebiscitario” es exportable y podría aspirar a ser emulado por varios gobernantes europeos, ya seducidos por el Rey Sol (Eugenio Scalfari). De momento, su estrategia es evidente: convertir la cita electoral en un plebiscito (por eso su nombre encabezará las cinco listas regionales de su partido) para demostrar que “es más fuerte de todo”, una especie de superhéroe moderno, capaz de salir reforzado de la “crisis de Casoria” y que utiliza el engaño y la astucia como táctica preferida y la mentira como arma secreta. Berlusconi pretende mostrar que no sólo es el depositario de la verdad, sino que fuera de su mundo, está el vacío (idea a la que contribuye la izquierda, carente de liderazgo e incapaz de elaborar un discurso político serio ni de exigir responsabilidades a Berlusconi). Por eso, el primer ministro italiano podría convertirse en un paradigma para otros mandatarios. El temor de que sea investido una vez más de una nueva y flamante soberanía, me horroriza. Un fantasma recorre Europa, el fantasma de Berlusconi, un mitómano excesivo, una especie de virus que amenaza al corazón de la UE y a una de las más ricas culturas europeas.

Ps. Finalmente, durante la fiesta de la República (o de lo que queda), un niño de 10 años le ha invitado a su fiesta de cumpleaños: Berlusconi ha contestado que “no es un buen momento para ir a una fiesta de cumpleaños de menores”. Ya, mejor que asista a menos fiestas y que trabaje más. Sin embargo, le pido una excepción: me encantaría que viniese a mi próximo cumpleaños a condición de que se lleve “la pandilla y el catering de siempre”, la Berluscolandia itinerante: muchas jovencitas, preferiblemente en topless, fuegos artificiales, champagne del bueno y comida rica (¡a Apicella, su cantante de confianza, puede dejarlo a casa!).

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