Opinión

Europa quiere realismo frente a la crisis

Lunes 08 de junio de 2009
Los resultados electorales del conjunto de la Unión Europea son significativos: los socialistas han sido derrotados sin paliativos. El Partido Popular Europeo ya era el grupo mayoritario en Bruselas, pero ahora aumenta su ventaja con respecto a la bancada socialista con más de cien diputados a su favor. Francia, Alemania, Inglaterra e Italia son claros ejemplos de una tendencia mayoritaria en el Viejo Continente. En el caso de Merkel, Sarkozy y Berlusconi, los datos son especialmente significativos, si se tiene en cuenta que ellos son los que mandan en sus respectivos países y han de hacerlo con el enorme lastre que supone afrontar la crisis económica.


Inglaterra es diferente. El laborismo británico ha descendido casi un diez por ciento con respecto a las anteriores elecciones europeas, pero Gordon Brown no parece inmutarse, lo cual es inaudito. Al pésimo resultado electoral en estas europeas, hay que añadirle la debacle sufrida hace bien poco en los comicios locales y la interminable sucesión de escándalos -dimisiones ministeriales incluidas- que salpican a su gobierno. Su intención de enrocarse en el puesto no deja de ser una huida hacia delante, con la que los “tories” se frotan las manos. Sin embargo -y desde el punto de vista del sistema político británico- la situación es muy seria. No se trata ya de que el laborismo pase a la oposición. Es posible que descienda hasta convertirse en la tercera fuerza del país: una situación que nos devolvería a décadas anteriores a la II Guerra.


En todo caso, es un hecho que las elecciones europeas de 2009 han tenido un claro ganador, el PPE. Cierto sector de la opinión pública -ese que no tolera ni concibe otra situación que no sea de izquierdas- saldrá ahora con que la participación ha sido baja y apostillará que Europa no interesa. Falso. Europa sí interesa, y mucho. La abstención es culpa de la falta de atención de la clase política -de todos- pero el resultado es incuestionable. Y está claro que los europeos se han decantado no tanto por la derecha como por el trabajo de verdad, en lugar del trabajo virtual y el gasto público trufado de demagogia. Es mejor enfrentarse a la crisis que sufragar sus consecuencias. Europa así lo ha entendido.