Opinión

Pedir disculpas

Ricardo Ruiz de la Serna | Viernes 12 de junio de 2009
Hace un par de meses se escapó de los Juzgados de Alcobendas Astrit Bushi, uno de los presuntos asaltantes del chalet de José Luis Moreno. Recordarán la lluvia de críticas que cayeron sobre los policías que custodiaban al sujeto. De nada sirvió explicar que el Auto dictado por el Juez que tomó declaración a Astrit Bushi dijera con claridad que el detenido – no el preso- debía ser puesto en libertad y que eso entendieron los policías. Tampoco se tomó en consideración que ellos no habían recibido al preso en los Juzgados de Alcobendas sino que lo habían hecho otros compañeros que no habían recibido información sobre el internamiento de Bushi.

Así, se anunciaron diligencias, expedientes y toda clase de pesquisas. Se vertieron las peores insinuaciones y sospechas sobre los agentes mientras el Ministro admitía fallos y la judicatura se lavaba las manos. Como en el juego del pío pío, varios políticos y funcionarios se apresuraron a advertir que ellos no habían sido. A los policías, en cambio, los quemaron en la plaza pública. Se llegó a hablar de un supuesto protocolo que exigía poner en libertad a los presos en el centro penitenciario. Ahora sabemos que el dichoso protocolo no está escrito en ningún sitio: se lo han confirmado a Alfredo Perdiguero, portavoz de la UFP. Sin embargo, el daño ya está hecho: los policías han visto mancillada su honra y perjudicada su carrera por una confusión que ellos no produjeron y por un error organizativo que ellos no provocaron.

Hace pocos días, han detenido a Astrit Bushi en Albania. Seguramente, cuando lo devuelvan a España, nadie dictará de nuevo un auto llamándolo detenido cuando en realidad está preso ni nadie ordenará su puesta en libertad. Es de suponer que se pondrán los medios humanos y económicos para que la custodia y la entrega a las autoridades la hagan los mismos funcionarios y que no se irán sustituyendo sin tener información sobre el tipo a quien vigilan. Sí, en España somos expertos en prever el pasado y solucionar las cosas en dos patadas. Para pedir responsabilidades a los curritos siempre hay cola. Imagino que el error no volverá a producirse y que a Astrit Bushi le espera una buena temporada a la sombra, que es donde debe estar si es culpable.

Lo que no creo es que nadie vaya a pedirles perdón a los policías a quienes se acusó de infringir un protocolo fantasma. No creo que nadie les llame para disculparse por todo lo que se dijo de ellos y del cuerpo en los medios durante semanas. Las sospechas que se vertieron contra ellos quedarán ahí, en las hemerotecas, y en la memoria de sus familias y sus enemigos. Deberán soportar mucho tiempo el rumor y la tristeza de quien se ha visto acusado.

La fuga de Astrit Bushi ha podido ser un fallo de toda la organización de los traslados y hay que trabajar para resolverlo. Ninguna institución es perfecta y el error es humano. Hay que rectificar cuando hay fallos, pero no crucificar al primero que pasa para contentar a una opinión pública justamente indignada. No se trata de dar cabezas de turco a la gente sino de corregir los errores y evitar que se repitan. Culpar a los policías como si ellos fueran responsables es absurdo y, peor aún, es injusto.
Alguien debería pedirles disculpas.

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