Opinión

Homenaje a la Ertzaintza

Lunes 15 de junio de 2009
Pachi López tributaba este domingo un merecido homenaje a la Policía Autónoma Vasca. Ellos también han sido víctimas de la barbarie terrorista, pero con un agravante significativo: siendo la fuerza policial con más competencias, sus actuaciones contra el entorno de ETA se veían frecuentemente paralizadas “desde arriba”. Las denuncias efectuadas estos pasados días por varios ertzainas confirmaban algo ya sabido desde hacía tiempo: la pasividad del nacionalismo ante la violencia callejera, o la falta, intencionada por ordenada, de resultados policiales en la lucha antiterrorista.


La denominada “kale borroka” ha hecho estragos durante demasiados años. Junto a las imágenes de mobiliario urbano o autobuses públicos en llamas, era frecuente ver a sus autores pavoneándose frente a ertzainas que parecían meros convidados de piedra, mal que les pesara. Ha tenido que ser frustrante para muchos de sus agentes el ver que se conculcaba la ley con total impunidad, sin que ellos pudiesen hacer nada para impedirlo. De ahí que el reconocimiento de Pachi López a este cuerpo policial sea una iniciativa digna de toda alabanza.


Pero no basta. De momento, el nuevo ejecutivo vasco va cumpliendo poco a poco con todo aquello a lo que se comprometió durante la campaña electoral. Se ha acordado de –y homenajeado a- las víctimas del terrorismo, olvidadas y denostadas por el PNV. Ha cortado de raíz determinadas prebendas otorgadas al mundo aberzale. Y ha puesto coto a la imposición del euskera en detrimento del castellano, respetando la libertad de elección y asentando las bases de un auténtico bilingüismo. Ahora, además, debe emprender una seria reestructuración en la Ertzaintza, muchos de cuyos mandos aún siguen las consignas del batzoki de turno. Esa parece la intención del consejero de Interior, Rodolfo Ares. Todo apoyo es poco en una labor tan importante. Precisamente por eso, es imperativo que la dinámica emprendida por el nuevo ejecutivo de Vitoria siga adelante, con independencia de lo que piensen ciertos dirigentes de Ferraz con una estrechez de miras preocupante. Lo que se está haciendo en Euskadi no es sólo política autonómica sino, en más de un sentido, política de Estado. Y como tal, ha de contar con el apoyo de todos. Siempre y cuando, claro está, se mueva por los parámetros del sentido común y del interés general, tan escaso durante las últimas legislaturas.