Opinión

Signos de “recuperación”

Julimar da Silva Bichara | Lunes 15 de junio de 2009
Los análisis más recientes indican que la recuperación económica de Brasil y de los grandes países emergentes (los BRICs) va a ser mucho más rápida y acelerada que la de los países desarrollados. Esta recuperación, determinada especialmente desde la demanda interna, pero también con un importante impulso desde el lado exterior, ya está siendo llamada de “decoupling 2.0”, en referencia al hecho de que éstos países estarían disociados de los países desarrollados en la forma y en la dinámica de recuperación frente a la actual crisis financiera internacional; y 2.0 para diferenciar de la tesis fallida de que estos países no sucumbirían a dicha crisis (el decoupling), perspectiva superada por las evidencias. Los últimos datos de la evolución de la economía brasileña, publicados el 9 de julio por el IBGE (Instituto Brasileño de Geografía y Estadística) confirman esta nueva tesis.

Aunque se puede decir, no sin controversia teórica, que la economía brasileña ha entrado técnicamente en recesión, por presentar dos trimestres seguidos de reducción del PIB, se observan los primeros signos de una estabilización. En el primer trimestre de 2009 el PIB ha caído un 0,8% frente al 3,6% del trimestre anterior. Esta mejor evolución, que ha superado incluso a las expectativas de los más optimistas, se deben al buen comportamiento de la demanda interna, tirada sobre todo por el consumo de las familias (+ 0,7%) y por el gasto público (+0,6%), y por la demanda externa, que ha respondido por el incremento de 0,2 puntos porcentuales, a pesar de una reducción de los valores absolutos de las importaciones y exportaciones.

El buen desempeño del consumo de las familias, que responde por alrededor del 60 % del PIB brasileño, se debe al incremento del 5,2% de la masa salarial. Por otra parte, el programa de ajuste del gobierno brasileño frente a la crisis, a través del adelantamiento de inversiones y del Plan de Aceleración del Crecimiento también están resultando positivos. La demanda externa, por otra parte, como ya analizamos aquí en esta columna en el artículo “Brasil y China, un nuevo escenario comercial en Sudamérica”, es derivada, por lo menos en parte, de la nueva estrategia comercial brasileña de diversificación geográfica, potenciando el comercio sur-sur en detrimento del norte-sur, lo que ha disminuido la dependencia de las exportaciones brasileñas de los mercados de los países desarrollados, negativamente más afectados por la actual crisis.

A pesar de todo lo anterior, todavía persisten algunas dudas sobre la velocidad de recuperación de la economía brasileña, especialmente en el sector industrial (reducción del 3,1%) y en las inversiones (reducción del 12,1%, la mayor desde 1996). Sin embargo, los analistas, sorprendidos por estos nuevos datos, están revisando hacia alza las perspectivas de crecimiento de la economía brasileña para este año, que antes estaba en alrededor de -2,0% y ha pasado a ser positiva, entre el 0 y el 1% de crecimiento del PIB. En cualquier caso esta noticia también es buena para la economía española, con fuerte presencia en Brasil, pues su recuperación puede contribuir positivamente a los resultados financieros de las principales empresas españolas a lo largo de 2009, como ya lo hizo en 2008. Además, la tesis de “decoupling 2.0” se confirma también por el buen desempeño económico de China, India y Corea del Sur.

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