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La UE aboga por la reducción del déficit y la supervisión bancaria

Cumbre en Bruselas

Jueves 18 de junio de 2009
Se acabó la etapa de anunciar de los planes de estímulo económico, es el momento de reducir el déficit y apretarse bien esta vez el cinturón. Reunidos este jueves en Bruselas, los mandatarios de los estados miembros de la Unión analizarán cómo enfrentarse ahora a la crisis y decidirán sobre la conveniencia de subir los impuesto y de crear un sistema comunitario de supervisión bancaria. Además, en la agenda de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete, la reelección de José Manuel Durao Barroso como presidente de la Comisión.

Los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete reiterarán en la cumbre que celebran este jueves que la UE no necesita nuevos estímulos económicos para salir de la crisis sino que, por el contrario, debe empezar a pensar en reducir el déficit y la deuda provocados por las medidas adoptadas hasta ahora. Reino Unido reiterará sus reservas a la reforma que ha propuesto la Comisión Europea para reforzar el sistema comunitario de supervisión bancaria e impedir que se repitan crisis como la actual. Londres, principal centro financiero de la UE, no quiere ceder ningún poder a supervisores europeos.

No sólo hay consenso a nivel de la UE sobre la necesidad de evitar nuevos planes de estímulo, sino que los países nórdicos ya han lanzado el debate sobre la necesidad de poner en marcha una estrategia europea para subir los impuestos, impidiendo así que los Estados miembros entren en una espiral de competencia fiscal. En un artículo publicado en el periódico británico 'Financial Times', el primer ministro finlandés, Matti Vanhanen resalta que, si los países de la UE quieren avanzar en la consolidación fiscal una vez terminada la crisis, no será suficiente con recortar los gastos sino que "la presión fiscal global tendrá que aumentar también a largo plazo". En algunas áreas, como el impuesto de sucesiones, ello puede hacerse sin consultar con otros Estados miembros, admite el primer ministro finlandés, pero no ocurre lo mismo con el IVA, el impuesto sobre la renta o los impuestos especiales.

En el borrador de conclusiones de la cumbre que será aprobado por los líderes europeos se resalta que, basándose en las últimas previsiones económicas publicadas por Bruselas, "no estaría justificado un estímulo presupuestario adicional y la atención debería pasar a centrarse en la consolidación", diseñando una "estrategia de salida fiable y creíble" del déficit y la deuda.

Los líderes europeos prestarán atención especial a la situación del sector financiero. Su diagnóstico es que las medidas de rescate adoptadas hasta ahora han sido eficaces para estabilizarlo, pero que la situación sigue siendo "difícil" y que "los flujos de crédito siguen estando limitados". Por ello, reclamarán a los Gobiernos que tomen las medidas necesarias para limpiar los balances de los bancos y recapitalizarlos, entre ellas la realización de pruebas de estrés cuando sea necesario. A escala internacional, los Veintisiete expresarán su disposición a aumentar su contribución al Fondo Monetario Internacional más allá de los 75.000 millones de euros prometidos en la cumbre del G-20 en Londres, pero sin comprometerse con ninguna cifra.

Supervisión bancaria

El Ejecutivo comunitario espera que de la cumbre salga además un fuerte respaldo a las propuestas presentadas para reforzar el sistema europeo de supervisión bancaria. Pero el Gobierno británico se mantiene firme en su oposición a las reformas más importantes y alega que afectarán de manera desproporcionada a Londres, que es un centro financiero líder y alberga a 600 entidades financieras, de las cuales 400 son europeas. Bruselas quiere reforzar el sistema de supervisión de grupos bancarios transfronterizos. Se trata de crear colegios de supervisores formados por las autoridades responsables de los Estados miembros en los que operen estos bancos. El liderazgo corresponderá al país donde tenga su residencia la empresa matriz, aunque se fortalece el papel de los supervisores de los Estados miembros donde el banco tenga filiales.

La Comisión pide además dar más poderes a los comités consultivos de supervisores financieros europeos, en los que están representados expertos de los Veintisiete, y convertirlos en tres autoridades: una Autoridad Bancaria Europea, una Autoridad de Seguros Europea, y una Autoridad Bursátil Europea. Estas instancias tendrán poder ejecutivo para mediar si hay desacuerdos dentro de los colegios de supervisores entre el del país de la matriz y el país de la filial. Este es el punto que más preocupa a Reino Unido, que alegan que si son los Estados miembros los que tienen que asumir el coste presupuestario de cualquier quiebra bancaria, la decisión final debe corresponderles a ellos y no a una autoridad europea.

La Comisión propone además poner en marcha un Consejo Europeo de Riesgo Sistémico, compuesto fundamentalmente por los gobernadores de los bancos centrales de la UE. Su función consistirá en recoger y analizar toda la información sobre el sistema financiero, detectar posibles riesgos y avisar para que se tomen medidas para corregirlos antes de que provoquen una crisis. El Consejo estará presidido por el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, y el BCE jugará un papel clave en su funcionamiento. Estará integrado además por los gobernadores de los bancos centrales de todos los Estados miembros, el vicepresidente del BCE, los presidentes de las nuevas autoridades europeas de supervisión y un representante de la Comisión. Los británicos rechazan que la presidencia la ocupe el BCE y piden que sean los miembros de este órgano los que elijan.

Las alertas y recomendaciones que elabore el Consejo Europeo de Riesgo Sistémico podrán ser de carácter general o dirigirse a Estados miembros concretos, pero no tendrán carácter vinculante. En todo caso, si los destinatarios de las recomendaciones deciden no seguirlas deberán explicar los motivos. El nuevo órgano de la UE mantendrá un estrecho contacto con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y con el Consejo de Estabilidad Financiera para intercambiar alertas sobre riesgos globales.

La reelección de Barroso
Además, los Veintisiete designarán a José Manuel Durao Barroso para repetir como presidente de la Comisión Europea durante otros cinco años. Lo harán mediante un complicado procedimiento, cuyo objetivo es garantizarse el apoyo de la Eurocámara, que sólo concluirá a mediados de julio, según informaron fuentes diplomáticas. También aprobarán las garantías jurídicas que exige Irlanda para poder celebrar un segundo referéndum sobre el Tratado de Lisboa en otoño de este año.

Barroso, que será el segundo presidente que repita tras Jacques Delors, presentó oficialmente su candidatura para un nuevo mandato al frente del Ejecutivo comunitario la semana pasada, tras conocerse la amplia victoria del Partido Popular Europeo (PPE) en las elecciones europeas, aunque ya viene haciendo campaña los últimos meses. Y no hay ningún aspirante alternativo. Tanto el presidente francés, Nicolas Sarkozy, como la canciller alemana, Angela Merkel, afirman que apoyan a Barroso "sin ambigüedades", pero le han exigido que presente un programa.

El portugués cuenta además con el respaldo de los principales líderes socialistas, entre ellos el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, el primer ministro británico, Gordon Brown, y el portugués José Sócrates. Ello ha impedido que el Partido Socialista Europeo (PSE) presente un candidato propio.

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