La Agencia Estatal de Meteorología espera "pocas anomalías" durante el próximo verano, cuando se esperan temperaturas en torno a las normales en la mayor parte de España.
Una mujer observa la playa de La Zurriola de San Sebastián, donde los cielos despejados y las altas temperaturas han invitado a numerosas personas a darse un chapuzón. Efe
Los meteorólogos vaticinan un verano de calor moderado. La excepción será
Baleares y el área de
Levante, donde se aprecia una "cierta anomalía positiva" que dejará temperaturas "un poco más altas de lo normal, entre 1,5 y 2 grados centígrados". "Parece que el verano no contribuirá a que éste sea un año con carácter cálido", auguró en rueda de prensa el portavoz de la Agencia,
Ángel Rivera.
Este experto indicó que los modelos de predicción manifiestan una tendencia a "precipitaciones por encima de las normales" en las
regiones del Cantábrico y del este peninsular, aunque eso no quiere decir que vaya a ser un verano lluvioso, porque en esa apreciación se tienen en cuenta los valores normales del
verano. En el resto de España, parece que las lluvias serán las habituales para esta época.
Por otro lado, desde el comienzo del
año hidrológico (1 octubre 2008- 30 septiembre 2009) la media de precipitaciones acumuladas se sitúa en un 10 por ciento por debajo de lo normal, un déficit de lluvias que se debe sobretodo a la primavera que está finalizando, y muy especialmente al pasado mes de mayo. Así, según Rivera,
las precipitaciones están siendo "ligeramente inferiores" a los valores normales y se han producido de forma irregular, consiguiendo que esta sea la segunda primavera con menos precipitaciones del siglo, sólo por detrás de 2005.
En concreto, Rivera explicó que
el año está resultando "especialmente seco" en las regiones atlánticas del tercio occidental peninsular, mientras que en áreas de las regiones cantábricas o mediterráneas, las
lluvias alcanzan o incluso superan los valores medios, como en Baleares, parte de Canarias, mitad oriental de la vertiente Cantábrica, cuenca del Ebro, sur de Andalucía y en el cuadrante sureste peninsular.
Por el contrario, durante los últimos ocho meses en el resto de España se registró un déficit de lluvias, aunque la situación fue mejorando a partir de enero. De este modo, en el
sur de Galicia,
Extremadura,
mitad occidental de Castilla y León,
norte y oeste de Castilla-La Mancha y
zonas de Madrid, la cantidad de lluvia acumulada no alcanzó el 75 por ciento de su valor normal, es decir que llovió un 25 por ciento menos de lo habitual, e incluso por debajo de la mitad en áreas concretas del
norte de Extremadura y
oeste de Castilla-La Mancha.
Además, el climatólogo de la
AEMET Antonio Mestre precisó que debido a esta ausencia de lluvias, sobre todo al final de la primavera, los suelos "están más secos de lo habitual, especialmente en las dos Castillas", aunque los suelos se mantienen húmedos en una estrecha franja de las regiones cantábricas y pirenaicas. En ese sentido,
Rivera indicó que la situación es diferente a la de 2008, cuando a estas alturas del año los suelos aún mantenían "apreciables valores de humedad". No obstante, alertó de que aunque persiste la tendencia de suelos secos, puede haber tormentas fuertes que suavicen la situación e informó que estas informaciones han sido trasladadas a las autoridades para ser tenidas en cuenta en los distintos planes, como por ejemplo la prevención y lucha contra los incendios.