con cardiopatía congénita
Viernes 19 de junio de 2009
Profesionales del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba han implantado a un niño de 18 meses con una cardiopatía congénita severa un dispositivo de asistencia ventricular, más conocido como corazón artificial, un sistema externo que permite suplantar la función del corazón durante unos meses.
Se trata de la primera vez que se implanta en Andalucía un corazón artificial a un niño con una cardiopatía congénita. Pese a que ya se han colocado corazones artificiales a otros niños en España, el caso cordobés también es el primero a nivel estatal si se atiende al tipo de patología que sufre este pequeño, esto es, un "origen anómalo de la arteria coronaria izquierda", caracterizada por su dificultad a la hora de diagnosticarla, su baja prevalencia y que aparece en el nacimiento. El dispositivo usado, conocido como Berlin Heart, se conecta al corazón a través de unas cánulas que consigue que la sangre se desvíe hacia el dispositivo mecánico y regrese al sistema circulatorio por otra cánula conectada a la aorta ascendente.
La patología que padece el menor, denominada origen anómalo de la arteria coronaria izquierda, tiene una baja incidencia, afecta a uno de cada 300.000 nacidos vivos, y consiste en una disposición incorrecta de la coronaria izquierda, que aparece en la arteria pulmonar en lugar de en la aorta. La función habitual del ventrículo izquierdo es recibir la sangre oxigenada procedente de los pulmones e impulsarla a través de la aorta para distribuirla por todo el organismo, según explicó por otra parte este hospital en una nota.
Esta deformación provoca infartos repetidos en el ventrículo izquierdo que, poco a poco, van incapacitando su función hasta el deterioro definitivo. El tratamiento de elección es la intervención quirúrgica, que persigue la reconstrucción del árbol coronario. La principal ventaja de esta nueva técnica es que ofrece una alternativa a personas en situación crítica que necesitan un trasplante de corazón y no están en condiciones de esperar el tiempo necesario hasta que se produzca el donante adecuado. La espera para trasplante cardiaco infantil en España, que se sitúa entre los dos a los cuatro meses, es mayor que en adulto.
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