Opinión

ARCOmadrid_2009

Martín-Miguel Rubio Esteban | Viernes 19 de junio de 2009
No quisiera que terminara 2009 sin hacer unas pequeñas y modestísimas reflexiones sobre lo que fue la Feria de ARCOmadrid_2009, una vez perfectamente metabolizada. En esta Feria, una vez más, pudimos disfrutar, como bien decía Esperanza Aguirre, del complejo y rico universo de la “problemática” creación contemporánea, muchas veces fraudulenta, otras veces cercana a lo sublime.

Joan Miró, y su “Anthologie de l´humour noir” ( 1950 ), nos sigue admirando en su genialidad y pureza permanentemente infantiles. Robert Bordo, en su “Open sky” ( 2008 ) nos presentó un cielo post-renacentista, una vez exquisitamente asimilado Mantegna. Los cuadros de Nalini Malani nos recuerdan las precisas, sensuales y puntillosas descripciones del gran poeta Kalidasa ( No podemos olvidar que este año el país invitado era la India ).

Elke Kristufek interpreta con agudeza psicológica el rostro enigmático y muy fuerte de “Marguerite Duras”. Tony Cragg realiza con depurada técnica en bronce el tumultuoso y polifacético espíritu de “Woman´s Head” ( 2007 ). Un óleo de André Butzer en donde la puerilidad maligna muestra sus sueños retorcidos, extraños y bicolores. Daniel Pitín, con su “Building Plan”, configura una macilenta arquitectura neo-orgánica, que hubiera gustado sin duda al ciudadrrealeño Miguel Fisac. José Damasceno, en su “Salto Evento 2” recrea un gran pedrusco rodado blanco, en donde el agua telúrica acaba de forjar en su inmaculada dureza. El gran Eduardo Chillida, en “El hueco de la luz” parece entonar un encomio al auriñacense estético y a las glaciaciones devenidas desde su eternidad, con las sílabas geométricas del cuarzo. Julio González, con su “Tête longue tige” exhibe una humanidad leve, casi ingrávida, sin acabar de agarrase nunca a la negra tierra.

Rina Bannerjee, con su “Out there and out ot this world” apuesta por una transcendencia de alegre cromatismo que vuelve la espalda, como tantos otros, a la inhumana modernidad tecnológica. Jan Fabre nos presentó un excelente e impecable dibujo, “The Scape of the Artist III” ( 2008 ), sobre papel fotográfico. Vedovamazzei aportó dos magníficas acuarelas que representan el mismo paisaje en distintos momentos ecológicos o de “humanidad”, como compromiso artístico sensitivo ante los agravios constantes que sufre el medio ambiente. William Monk, con su “Untittled I” ( 2008 ) nos llevó la sublunar panorámica de un bosque agresivo, inmenso, tectónico, con siniestros claros de cursos fluviales, bajo una poderosa bóveda nocturna de cielo sin estrellas. La vanguardia de Manuel Millares sobre arpillera nos retrotrae a un tiempo de conflictos enomes e ilusiones desbocadas, en donde las acciones de todos alumbraban la libertad.

Diether Roth nos sigue impresionando con sus dibujos “técnicos” de fondo rosa y escaleras mecánicas imposibles. El bronce de Joseph Beuys, “Reloj de juguete”, contiene, a pesar de su vanguardismo a lo Brancusi, Epstein y Barlach, la técnica del gusto clásico. El exquisito gusto estético también se desborda en el óleo de “Memory of the Narcissus” ( 2007 ), de Rachel Hounanian. El minimalismo en las líneas del dibujo en “Koffer” ( 2006 ), de Fritz Panzer, muestran una depuradísima maestría en su suprema simpleza. El “Mármol blanco de Carrara”, del genial escultor zamorano Baltasar Lobo, nos interroga insinuante desde sus formas esencialmente femeninas. El romanticismo paisajista de Nicholas Woods nos calma y nos remansa el corazón. Joana Vasconcelos consigue encantadores acentos del Bajo Imperio Romano con cemento, pintura acrílica, tejido crochet de algodón hecho a mano y plástico.
La verdad es que siguen siendo pocos en los excelso.

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