Alejandro Muñoz-Alonso | Lunes 22 de junio de 2009
La campaña que el PSOE ha montado contra la energía nuclear en la que, a falta de argumentos contrastados y creíbles se están utilizando las mentiras más sonrojantes, demuestran la indigencia intelectual, la carencia de ideas y la ausencia total de realismo en que está sumido ese partido. Los enfoques exclusivamente ideológicos han sido la nota distintiva de Zapatero desde que llegó al poder, como ha quedado bien a la vista, con grave daño para España, en cuestiones como la crisis económica y la política exterior. Podía haberse esperado que la permanencia y la experiencia que da el ejercicio del Gobierno habrían hecho madurar al peculiar personaje que ocupa La Moncloa y le habrían hecho asumir esa mínima dosis de realismo, sin la que resulta imposible plantearse en serio la función de gobernar una sociedad compleja. Pero el apenas iniciado debate sobre la energía nuclear -más exactamente, sobre la seguridad energética, de interés vital para nuestro país- demuestra que no ha aprendido nada y, lo peor de todo, que no tiene ningún deseo de aprender. Con la típica osadía de los ignorantes, estima que ya lo sabe todo. La palabrería vacía y engañosa de Zapatero, de la que hizo una amplia exposición en una entrevista en una emisora de televisión de las más próximas a su persona, y, como ampliación de la misma los argumentarios que difunde el PSOE entre sus dirigentes, para evitar que se apartan de la verdad oficial y revelada, no dejan ninguna duda al respecto: La energía nuclear es el mal y el destino de las centrales españolas de esa clase es lisa y llanamente la desaparición a medio plazo.
Da toda la impresión de que estamos gobernados no por dirigentes responsables que estudian con detenimiento los expedientes y toman sus decisiones a la vista de los diferentes factores a considerar sino por muchachitos de asamblea de facultad de los años sesenta o setenta del siglo pasado en las que siempre se llevaba el gato al agua el que más gritaba y, por supuesto, el que situaba más a la izquierda. La ignorancia de Zapatero en esta cuestión de la energía nuclear es tan abrumadora y su falta de razones tan clamorosa que miente como un bellaco sin que se le cambie el gesto. Por ejemplo, es bochornoso que se atreva a decir que ”sólo hay una nuclear construyéndose en el mundo” cuando según un informe de este mismo mes del Comité de Asuntos Económicos y Desarrollo del Consejo de Europa que la semana pasada se veía en otra gran institución como es la OCDE, “entre los Estados miembros del Consejo de Europa , Rusia, el Reino Unido, Albania, Croacia, Italia, Ucrania, Bulgaria y Francia han decidido construir nuevas centrales nucleares”. En el caso francés, donde la energía nuclear supone ya el 76’9 por ciento de su producción eléctrica, se señala en el informe que va a construir un nuevo reactor presurizado al tiempo que se destaca cómo sigue avanzando en el desarrollo tecnológico situándose cada vez más sólidamente en este mercado. Este Zapatero que se le llena la boca con todo eso de la investigación, el desarrollo y la innovación podía pensar que precisamente ese es uno de los sectores más apropiados para avanzar hacia ese nuevo modelo productivo del que tanto habla, pero del que da toda la impresión que ni sabe lo que quiere decir ni en qué puede consistir, aparte de aquella genial frase de “menos ladrillos y más ordenadores”, que no deja de ser una solemne estupidez.
Es especialmente significativo el caso de Italia que, consciente de su retraso, en los últimos años ha decidido construir cuatro o cinco nuevos reactores de 1800 megawatios cada uno en los próximos cinco años. Y los países que poseen reactores antiguos –como es el caso de España- están haciendo planes para extender la vida de sus reactores 30 o 40 años más lo que se calcula que podría costarles unos 400 millones de euros, es decir la décima parte de lo que costaría un reactor nuevo. En todos estos cálculos la zapateril ideología de asamblea de facultad está, por supuesto, ausente. Otro de los más recientes informes sobre “energía nuclear y desarrollo sostenible” se debe a un diputado laborista británico, Etherington, que ha subrayado la seguridad de la moderna tecnología nuclear, que nada tiene que ver con los viejos fantasmas de Chernobyl. Es este político de la izquierda británica quien se refiere al “renacimiento nuclear” una vez que, como demuestra en su largo informe, está demostrado que le energía nuclear es “eficiente y segura”. A los países citados más arriba añade él otros que también van a construir nuevas centrales nucleares como China, India, Corea, Estados Unidos y Japón. Según sus datos este último país para el año 2030 atenderá al 40 por ciento de sus necesidades energéticas con la nuclear.
Esta es la realidad. Zapatero va de moderno y no pierde ocasión de tachar a sus adversarios políticos del PP de rancia antigualla. Pero a la vista está que el que se ha quedado en un añejo y maloliente siglo XIX es él, el hombre de miente más vieja y más endeble que ha pisado La Moncloa desde que la construyeron.
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