"El hambre". Así de concisa fue su respuesta cuando EL IMPARCIAL le preguntó por su capacidad para leer sin que exista el tiempo. Agapito Maestre se nutre de literatura para intentar comprender todo aquello que nos rodea. "Se trata de hacerlo despacio, pensando en que tú no eres más listo que el autor que estás leyendo y después intentar leer entre líneas, pensar", explica Maestre, conocido por sus colaboraciones en distintos medios y por sus publicaciones, y que carga con una incontestable trayectoria intelectual. La cita tiene como excusa su nuevo libro, Leer por libre (Oberón) -que llega tras el éxito de El placer de la lectura (Oberón, 2007)-, en el que aborda el género centauro, que mezcla ciencia, investigación y narrativa, y en el que repasa obras que le han hecho reflexionar, para compartir esa reflexión con sus lectores. Habla con pasión y precisión, y no descuida la ironía.
¿Todo libro, por el hecho de serlo, justifica su existencia?Hay libros que no se deben leer, pero ése no es mi objetivo. Hay dos formas de aproximarse a ellos: una, como un tasador -que es lo que hacen todos los suplementos de literatura o de crítica de los periódicos-, que tampoco es mi afán. Lo que hago es concentrar mis afectos, mi ideología y mi pensamiento en extraer lo mejor de un libro, complementarlo hasta sacar la almendra para que el lector se pueda acercar.
¿Qué le lleva a usted a acercarse a uno u otro?La pura casualidad, porque el libro te elige a ti o porque uno te conduce a otro. En ocasiones llegas a él como terapia, como el caso de
Las Moradas de Teresa de Jesús. Hay autores a los que quiero mucho y cuando estoy triste me acerco a ellos. La prosa de Mariano Picón Salas es extraordinaria y sirve para sacarte de la depresión. Es decir, que muchas veces llegas a un libro de manera casual y otras de manera pensada. Por ejemplo, al hablar de la memoria histórica me acerco a un libro maravilloso, que es todo un tratado de la amistad. Se trata de una larga entrevista a Pepín Bello, creador y superviviente de la generación del 27 y que ha fallecido a los 103 años. El hombre no habla con ningún tipo de resentimiento de la historia, no es religioso pero tampoco anticlerical. Lo importante, en cualquier caso, es que toda la obra que he visitado en el ámbito de la Historia, del ensayo o de la confesión, puedo extrapolarla. Son las fórmulas que yo tengo para sobrevivir en el mundo, para no arrastrarme por el mundo.
Agapito Maestre, en la cafetería del Círculo de Bellas Artes de Madrid. Manuel Engo
¿Una obra maestra trasciende de lo ideológico?Sin duda alguna. Todo gran libro se universaliza. En ese sentido, el sectarismo de determinadas obras literarias o cinematográficas hace que se arruinen por sí solas.
“Leer por libre” contiene constantes guiños a la política que vivimos.La política es una cuestión muy compleja y me acerco a ella con mucho respeto. La institucional la puedo mirar con ironía, con cierto distanciamiento, pero la política en general como creación de espacios públicos que no pertenecen a nadie sino que son potencialmente de todos, la miro con mucho respeto. El problema es que la política institucional genera cada vez más desconfianza en esos otros ciudadanos a los que les gustaría participar. En el libro planteo cómo, en los últimos cinco años, la política se ha convertido no tanto en la creación de bienes en común, sino en una cuestión de imágenes, con unas ministras posando en una revista de moda o con la portavoz del Grupo Parlamentario Popular enseñando su pie desnudo.
¿Qué pueden hacer por nosotros los libros?Todo lo anterior no quiere decir que la política sea así, es sólo la forma que tiene este Gobierno de actuar. Creo que la literatura puede servirnos de ayuda, o ver películas como
Sangre de Mayo, de Garci, que rescata un
Episodio Nacional que destila la esencia de lo ocurrido. ¿De qué memoria histórica puede hablar Zapatero cuando uno se enfrenta al libro de César Alonso de los Ríos
Yo tenía un camarada, donde se muestra que gran parte de los franquistas son los que han hecho la Transición y han nutrido al Partido Socialista? Nos encontramos otra manera de reconstruir una genuina historia a través de la autobiografía o del ensayo político, filosófico o periodístico.
¿Qué ha provocado esta etapa de descrédito?Lo ha provocado una degradación del sistema y de la cultura. Hay un comentario a un libro realmente interesante, que es
Contra los políticos, de Gabriel Albiac, que muestra el déficit de la llamada vulgarmente clase política, pero que es una casta que se protege a sí misma. Tiene muchas explicaciones. El título octavo de la Constitución ha sido un fracaso porque con el sistema autonómico se ha hecho una manipulación torticera. España, como nación, tiene 180 embajadas en el mundo y, Cataluña, 240. No olvidemos que el Golpe de Estado perfecto es aquel que no nota la población. El último ejemplo, teorizado además por Curzio Malaparte y que aparece en
Leer por libre, se da en el último atentado de Eta, cuando todas las fuerzas políticas se unen y logran sacar apenas a 25.000 personas a la calle. Porque por un lado está la apariencia y, por otro, la realidad, porque la gente no confía, porque no puede confiar en un señor que ha estado negociando con Eta ayer y hoy dice todo lo contrario. Ese cambio de discurso y de lenguaje tendrá que demostrarlo, porque acto seguido se
alía en Navarra con la escoria, con lo peor en Pamplona. Nadie se fía porque, en el fondo, algo se está preparando.
Agapito Maestre, en la cafetería del Círculo de Bellas Artes de Madrid. Manuel Engo
¿Ha leído “lo último” de Alfonso Sastre?Hay tipos que pegan un tiro y otros que lo justifican. Lo peor es que se ha llegado a una situación tan patética que este personaje ya ni lo justifica, sino que lamenta no tener fuerzas ya para pegar el tiro. Con esta basura hemos llegado a eso.
¿Qué ha fallado para que optaran al Parlamento europeo?El Tribunal Constitucional no tiene ni pies ni cabeza porque esta gente no es apologista del terrorismo, son terroristas.
¿Tenemos lo que merecemos?Seguramente.
¿Podemos hacer más?La sociedad bastante hace. Lo que ocurre es que la casta política mantiene enjaulada a la ciudadanía. Donde probablemente se ha producido el cambio más perverso es en los medios de comunicación, pero no en los informativos sino en las telenovelas, en las series en las que se reconstruye toda una falsificación de la historia. A veces, el pueblo como masa tiene los gobernantes que se merece, es decir, basura, pero el pueblo concebido como ciudadanía no merece eso.
En su libro afirma que envidia a Portugal.Lo digo totalmente en serio. Uno va a Portugal y ve una sola bandera, una sola lengua y una sola nación, ¿cómo no voy a envidiar eso? Me valgo de algunos poemas de Pessoa sobre un río que baña España y que baña Portugal, y vas allí y nada de esto vas a encontrar porque ves a portugueses que hablan perfectamente el español, y aquí te encuentras con manadas de españoles que no hablan nada.
Dice que “para los españoles huir es todo, huyen por todo en cualquier tiempo”.Es una forma que tengo de interpretar una escapada cuando lo que tienes en casa no te gusta. Sin duda alguna es positivo viajar, pero vamos a distinguir entre turistas y viajeros. La gente viaja permanentemente y hay muchas formas de hacerlo, por ejemplo con los libros y con la historia.
Va un topicazo. ¿El nacionalismo se cura viajando?Se cura viajando, leyendo, cultivándose y, sin duda, con otra clase política. El problema del nacionalismo en España no es de los nacionalistas sino de los grandes partidos que han jugado con ellos. Cualquiera sabe que con un cambio en la ley electoral no tendrían representación, el problema es que han tenido oportunidades tanto con el Partido Socialista, de un modo exagerado, como con el Partido Popular.
Leer por libre, el nuevo título de Agapito Maestre.
¿Qué tiene entre manos ahora?Abordo uno de los grandes fracasos de España: el mal entendimiento a lo largo de la historia de los siglos XIX y XX entre los liberales y la democracia cristiana. He escrito un libro sobre ello que presentaré pronto.
Observador hambriento de todo lo que rodea a esta sociedad, hábleme de lo que le preocupa en estos momentos.El terrorismo y el nacionalismo, la desaparición de la nación. Por darnos un consuelo, llevamos casi cuatro siglos suicidándonos y, sin embargo, todavía sobrevive la cultura en lengua española. Eso significa que es una grandiosa cultura y una grandiosa civilización. La cultura en lengua española es tan grande que la periferia está en el centro y el centro está en la periferia.