Martes 23 de junio de 2009
El Gobierno se ha apuntado un tanto al responder al atentado de Eta que costó la vida al inspector Puelles en Vizcaya con la captura en Guipúzcoa de un grupo terrorista preparado para matar.
Esa buena noticia no debe tampoco velar el análisis racional sobre la situación, según han recordado expertos antiterroristas a El Imparcial. Porque ese grupo terrorista (que no tenía que ver con el que asesinó a Puelles) no ha podido surgir de la nada en estos tres días, sino que debía constituir, lógicamente, un objetivo previo de las Fuerzas de Seguridad españolas.
Es una posibilidad que éstas percibieran el incremento del peligro de que los terroristas detenidos empezaran a actuar y, por ello, se hayan apresurado a detenerlos. Pero también ha sucedido con anterioridad, en casos como éstos, que el Gobierno (cualquier Gobierno) haya querido apuntarse un tanto urgente ante la opinión pública por el golpe sufrido, en lugar de tirar del hilo de una investigación para alcanzar objetivos mayores.
La realidad, según recuerdan a este periódico expertos en muchas batallas antiterroristas, es que Eta, aunque tenga capacidad de matar, está muy acosada. Pero, también aseguran, la paciencia y no el apresuramiento, la constancia y no la necesidad de titulares, han sido siempre las mejores armas para debilitar a la banda criminal.
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