Quizás ya haya visto la película “7minutos”, de la directora argentina Daniela Fejerman. En ella, un grupo de solteros buscan pareja a través de “citas rápidas” o “Speed Date”. Pero, como siempre, la realidad supera a la ficción y esta práctica ya es más que conocida, y empleada, en España.
Hoy en día es muy difícil conocer a alguien. El ritmo frenético de las grandes ciudades y la individualidad dificulta cada vez más las relaciones personales. Para solucionar este problema hace unos años ha surgido una nueva moda, las
Speed Date. Una forma fácil y sencilla de encontrar a una posible “media naranja”.
El
Speed Date o “citas rápidas” surge en los Ángeles a finales de los años 90 de la mano del rabino Yaacov Deyo y de su esposa, Sue. Ambos, cansados de que los judíos de su congregación se casaran con gente de otras religiones, decidieron tomar cartas en el asunto y
organizar encuentros entre los judíos solteros de su comunidad. Este sistema resultó ser tan efectivo que poco a poco traspasó las fronteras religiosas y estadounidenses para convertirse en una tendencia mundialmente aceptada y empleada.
A España, la moda del
Speed Date llega de la mano de la página
7citas7.
Cristina Muñoz, una de las impulsoras del negocio en nuestro país, explica a
El IMPARCIAL cómo surge la idea. “Mis socios y yo nos dimos cuenta del triunfo y la aceptación que esta actividad tenía en todo el mundo, especialmente en EE UU. Si nos paramos a pensar, nos damos cuenta de que la gente hoy en día se encuentra muy sola y sin tiempo para encontrar pareja de manera tradicional. Tras plantearnos esto decidimos ponernos manos a la obra. Y aquí seguimos,
7citas7 es pionera y una de las pocas empresas de
Speed Date que opera en España”.
Cristina Muñoz explica que asistir a este tipo de citas
es muy fácil, sólo hay que tener ganas de conocer gente. “Para acudir a una cita es necesario darse de alta en la página, después nosotros hacemos el resto. La persona sólo tiene que esperar a que el día de su cita sea asignado”.
Cuando llega el gran día, siete chicos y siete chicas con un perfil más o menos afín se reúnen en un local de moda de la ciudad. “Solemos juntar a
parejas de una misma franja de edad, por lo general entre 30 y 40 años. También procuramos que el sitio de la cita sea agradable, acogedor. Porque lo importante es que la gente se sienta a gusto, nunca sabes dónde vas a encontrar a esa persona especial”, comenta Cristina de 7citas7.
Durante la cita los asistentes son sentados por parejas y disponen de siete minutos para seducir a la otra persona. Transcurrido el tiempo estipulado, suena el timbre y los participantes- siempre hombres- cambian de mesa para realizar otro intento de conquista.
Aunque siete minutos parezca poco tiempo para conocer a alguien
Cristina asegura que “siete minutos es suficiente para saber si una persona se siente atraída por otra y a la vista está que nuestro éxito es bastante elevado”.
Para triunfar en una Speed Date, Cristina recomienda “ser natural e intentar siempre escuchar a la otra persona. Muchas veces la gente se centra en hablar de sí mismos y no es consciente de que el tiempo es limitado”.
En primera persona“Mis amigas y yo solemos salir a cenar e ir a fiestas pero llega un momento en el que te cansas de hacer siempre lo mismo”. M.D., que por motivos de privacidad no quiere que su nombre sea publicado, relata a este periódico
su experiencia en una Speed Date.
“Cada vez es más complicado conocer a alguien. Mis amigas y yo pensamos que, del mismo modo que la gente conoce a otras personas por Internet, la idea de una cita rápida será perfecta”. M. D. asegura que
nunca olvidará al primer chico que se sentó en su mesa. “En mi primera cita yo me sentía muy relajada pero el pobre chico estaba muy nervioso, como perdido. Durante el tiempo que duró la "minicita" tuve que llevar las riendas de la conversación porque él no sabía cómo actuar ni de qué hablar. La verdad es que
el tiempo de las citas es muy relativo, con algunos es muy corto pero con otra pareja puede ser interminable, depende de quien tengas en frente”.
M. D. recuerda su primera Speed Date como una
actividad muy divertida y estupenda para conocer gente, pero que difícilmente repetirá. “En una escala del 1 al 10 puntúo la experiencia con un 6. Igual a mucha gente le ha ido bien, pero a mi no. Yo
quedé con dos chicos después de la cita y no cuajó. Con el primero no encajé por motivos de ideología y manera de pensar. El otro en cambio era muy agradable, pero nada más que para una amistad. De hecho, seguimos en contacto mediante correo electrónico”.
Una solución fácil para los tímidosEste sistema puede resultar muy efectivo para la gente con problemas de timidez pero, antes de ser una ventaja, una
Speed Date puede fomentar que esa timidez vaya en aumento.
Carmen Valle, profesora de Psicología Social de la Universidad San Pablo- CEU de Madrid, explica a
EL IMPARCIAL que “estamos en un momento social muy curioso en el que el ritmo de vida ayuda a que este tipo de actividades se popularice. La persona que se toma este tipo de entretenimiento como algo ‘serio’, que acude a esto con grandes expectativas, es una persona con una idea de las relaciones un poco irreal.
Son personas que creen en los flechazos y en el amor a primera vista”.
En el cine y la televisión siempre se plantean historias de amor idílicas, de amores a primera vista y flechazos imposibles. Más allá de la gran pantalla Carmen Valle aclara que “
el amor a primera vista no existe, lo que surge en un primer momento es el enamoramiento, las conocidas ‘hormigas en el estómago’.”
“El amor es muy complicado de definir”, argumenta. Los expertos definen el amor como “la donación y aceptación social y absoluta del uno hacia el otro” y la profesora Carmen Valle asegura que
“uno no se puede donar al cien por cien si no conoce a la otra persona”.