gastronomia

La Gabinoteca, nuevo grastrobar en Madrid

la moda de los gastrobares

Miércoles 24 de junio de 2009
La moda de los gastrobares se extiende imparable por Madrid y parece no tener fin. Desde los últimos meses, algunos de los mejores cocineros de la ciudad han abierto segundas marcas con propuestas de calidad y a la vez desenfadadas y a precios razonables. Hoy les voy a poner otro ejemplo de esta inexorable tendencia.


La moda de los gastrobares se extiende imparable por Madrid y parece no tener fin. Desde los últimos meses, algunos de los mejores cocineros de la ciudad han abierto segundas marcas con propuestas de calidad y a la vez desenfadadas y a precios razonables. Hoy les voy a poner otro ejemplo de esta inexorable tendencia.

Los Reduello, la familia madrileña propietaria de los acreditados La Ancha y Las Tortillas de Gabino, abrieron hace pocos meses el gastrobar LA GABINOTECA (Fernández de la Hoz, 53. Tfno. 91 399 15 00. Madrid), dotado de una singular y refrescante simbología. Su equipo, juvenil y desenvuelto, se adapta perfectamente a las nuevas tendencias gastronómicas y a la reivindicación de la cocina de la tapa, con la tradición de buen hacer de la saga. Por eso, proponen, “ideas alborotadas en pequeñas dosis”.

Tapas entre cuatro y siete euros
En La Gabinoteca, con precios que oscilan entre cuatro y siete euros, se puede tomar desde una tapa del plato de cuchara del día hasta la tortilla de patatas y pimientos con brandada de bacalao, que reivindica la profesionalidad de la familia en esta técnica, unos mejillones escabechados en casa, unas croquetas de jamón o una tortillita de camarones.

Además, continuar con el arroz de calamares con ali-oli, los soldaditos “infiltrados” de Pavía, las gambas al ajillo, la patata machacada con pisto y huevo frito, el huevo con patata y trufa o unas “buenas gambas al ajillo”, para terminar con una carrillera de ternera, un “perrito caliente con pedigrí”, una carne roja gallega con sal inglesa o unos callos de La Ancha con puré de garbanzos.

Genialidad en los postres
Como postre, natillas caseras con su María Dorada o una crema de queso al estilo Arzak. Más llamativo resulta todavía el singular postre llamado “Juan Palomo... ya sabes, yo me lo guiso...” (sugerencia divertida, que obliga a los comensales a “ponerse con las manos en la masa” y preparar su propio postre). Como postpostre, dos divertimentos, el sándwich de nocilla o el “frigabino”.

La carta de vinos es variada y singular y muchos de ellos se pueden tomar por copas, como los Finos y Manzanillas de crianza biológica, cavas y champagnes, y muchos más blancos, rosados y tintos procedentes de una veintena de Denominaciones de Origen. También hay una variedad de combinados y otras copas, entre ellas, martinis, gin tonics, vodka, ron y whisky, incluidos algunos de malta.

Original “juego del vino”
Lo más original y divertido es “el juego del vino”, obra de Félix Lanz y David de Vinario, quienes, basándose en criterios enológicos y psicológicos, han desarrollado un modelo para “según la personalidad de tu pareja, tu jef@, tu suegr@, la de tu mejor amig@ o la tuya propia, con qué tipos de vinos puedes identificarte”.

El resultado dependerá tanto de la forma de ser genérica como la del día o la compañía, según el lema de “Dime cómo eres y te diré qué vino bebes”. Pongamos un ejemplo: una persona que se defina “moderna”, que acuda a festivales musicales de verano, que navege por Internet, le gusta el cine de Amenabar y disfruta con el París-Dakar, pide un vino como el Guzmán Aldazábal Graciano de la D.O. calificada Rioja.

Mientras, si te consideras “clásico”, te gustan las Fiestas de Navidad, pasear por el Retiro, escuchar a Mozart y jugar al Risk, pedirás un Señorío de Lazán Reserva del Somontano. Todos tienen una propuesta a su gusto en esta singular Gabinoteca que tanto está dando que hablar en estos inicios del verano en Madrid.

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