Opinión

Del caldo a la copa del nuncio

Rafael Ortega | Lunes 29 de junio de 2009
Hoy celebramos la festividad de San Pedro y San Pablo y hoy en todas las representaciones diplomáticas de la Santa Sede hay recepciones en las que se conmemora este día grande de la Iglesia, con San Pedro, como primer sucesor de Cristo y por tanto primer Pontífice, y con San Pablo, perseguidor de cristianos, primero, y después el hombre que más influyó, no sólo en la evolución de la Iglesia, sino también en la historia y la cultura de Occidente.

Hoy, esta tarde, muchos nos acercaremos a la Nunciatura Apostólica en Madrid, para este encuentro conmemorativo. Allí en Nuncio, Monteiro de Castro, un portugués que se las sabe todas, recibirá y hablará con todos de los “divino y de lo humano”, como enseñan a todos los diplomáticos que salen de la Academia Pontificia. Son hombres especiales, pues unen a su condición de sacerdotes la de diplomáticos, con el denominador común de la discreción y el buen hacer.

Monteiro ha sido y es un buen Nuncio. Ha tenido que hacer gala de esas dos virtudes en momentos complicados y difíciles. Ha sido el encargado de preparar las dos visitas papales, la de Juan Pablo II en el 2003, y la de Benedicto XVI en el 2006. Las dos fueron delicadas en su preparación. La primera por la ancianidad de Karol Wojtyla con sus limitaciones físicas, con el añadido de la negativa de Zapatero, entonces en al oposición, a un encuentro con el Papa, encuentro que tuvo lugar en un saloncito improvisado en los bajos del gran altar que se montó en la Plaza de Colón de Madrid, y la segunda, también con problemas con el ya gobierno de Zapatero, porque el “Encuentro Mundial de las Familias” que se celebraba en Valencia, no era precisamente del agrado socialista. En ambas ocasiones el Nuncio Monteiro toreo bien, y como buen portugués no hizo falta matar al morlaco.

Después, entre otros, tuvo encuentros y desencuentros con el gobierno de Zapatero, con el famoso caldito, que no sentó nada bien en algunos sectores, que animaron a los locutores Jiménez Losantos y Vidal a poner a “caldo” al Nuncio, sin saber que aquel breve “caldito” sirvió para limar muchas asperezas. No nos olvidamos de graves acusaciones, como la de su pertenencia a la masonería.

Ahora dicen que al Nuncio le esperan nuevos destinos en Roma. Se apunta la posibilidad de ir de segundo a un importante Dicasterio, como el de los obispos, desde donde podría dar el salto a la púrpura cardenalicia en un próximo Consistorio, volviendo a la antigua costumbre de que los Nuncios que han pasado por París y por Madrid, llegan después a cardenales.

Esta tarde en la Nunciatura se hablará de esto y de muchas más cosas, como por ejemplo del futuro de COPE y de sus responsables. Una copa en Nunciatura da para mucho, aunque sea de naranjada, aunque algunos tendrían que tomarla de Agua del Carmen, que dicen que tranquiliza mucho.

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