Los versados en fotografía sabrán que Robert Capa (Budapest, 1913) no sólo falleció dejando un vasto legado fotográfico. El avezado corresponsal jugueteó con lo literario y se atrevió con unas memorias exquisitas, sinceras y en las que documenta cuatro años en la II Guerra Mundial vistos a través su objetivo. Lo hace con un lenguaje que nada tiene que envidiar al de los grandes contadores de historias y con una colección de instantáneas que se adentra en lo más doloroso de la guerra: el drama humano. Ligeramente desenfocado (La Fábrica editorial) es el resultado de esas memorias, cincuenta años después y en nuestro idioma, escritas por el propio Robert Capa, el fotógrafo.
OMAHA BEACH, EN COLEVILLE-SUR-MER (COSTA NORMANDA), EL 6 DE JUNIO DE 1944. La primera oleada de tropas americanas desembarca al amanecer del Día D. Robert Capa © Cornell Capa, 2001. MAGNUM
Durante la presentación de
Ligeramente desenfocado (La Fábrica editorial), algunos reporteros gráficos subrayaron las aptitudes de
Robert Capa para la escritura. Por fin, la traducción de sus memorias, de puño y letra del fotógrafo, quizá el que mejor ha sabido inmortalizar la tragedia humana que supone una guerra.
Ya no tenía motivo alguno por el que levantarme cada mañana. Mi estudio estaba en el ático de un pequeño edificio de tres plantas de 9th Street; tenía un tragaluz en el techo, una cama grande en una esquina y un teléfono sobre el suelo. No había ningún otro mueble, ni siquiera un reloj. La luz me despertó. TÚNEZ, ABRIL DE 1943. El piloto Lardner, as de la aviación estadounidense, con las marcas de nueve cazas alemanes y uno italiano derribados. Robert Capa © Cornell Capa, 2001. MAGNUM
Es el comienzo de 288 apasionantes páginas en las que
Capa cuenta historias de guerra salpicadas de instantáneas vitales, esta vez por medio de la literatura. Pero el lector no echará de menos su fotografía: 130 magistrales disparos entre 1941 y 1945 ilustran el desgarro y el lado humano del más deshumanizado de los conflictos, la
II Guerra Mundial. Además,
Cornell Capa, hermano de Robert, prologa con sumo cariño y admiración el libro junto a
Richard Whelan, su biógrafo.
Ligeramente desenfocado es la traducción de las memorias de
Ernest Andrei Friedmann -su verdadero nombre-, el judío húngaro de clase media que, con sólo 22 años, pisó y trabajó la
Guerra Civil española, fundó
Magnum y con picardía y por supervivencia jugó a llamarse
Robert Capa, un ficticio prestigioso fotógrafo norteamericano que, quién le iba a decir cuando creó el personaje, acabaría siendo él, ciudadano americano en 1946 y el más grande del reporterismo gráfico de guerra. Hoy se dice que inventó ese nombre inspirándose en el afamado y contemporáneo director de cine
Frank Capra.
Camino Brasa, directora de la editorial
La Fábrica, afirma que las memorias de Capa también son “muy cinematográficas” en su concepción, estructura y ejecución. Explica que las escribió por encargo y en poco tiempo, pero que el resultado es apasionante. “Utiliza un lenguaje muy próximo, directo, cercano, es una lectura muy rápida y las páginas se suceden sin darte cuenta. Violencia y horror contados con humor y elocuencia”, dice Brasa. El de
Capa es un trabajo que, independientemente de su forma, desborda sensibilidad. “Por suerte para nosotros, no estaba aún publicada en nuestro idioma”, apunta la directora de la editorial, que se felicita por contar con una “obra fundamental” en su catálogo, centrado en la fotografía.
Portada del libro, de La Fábrica editorial.
El título,
Ligeramente desenfocado, tiene fácil explicación: muchas de sus instantáneas -no pocos se atreverían a decir que las mejores- carecen de precisión para ganar en impacto y carga testimonial, como su trabajo en el
día 'D'. “Disparaba entre bombazos”, apuntilla Brasa, que identifica la mayor de las diferencias entre
Capa y el resto de sus colegas gráficos: la compasión. “No es un carroñero”, argumenta. El hermano de Robert, Cornell –prestigioso fotoperiodista de la revista
Life y de la agencia
Magnum y fundador de la International
Center of Photography en Nueva York (ICP)-, ya advirtió de este perfil: “Mi hermano,
Robert Capa, se propuso a sí mismo retratar el infierno creado por el hombre y para el hombre, la guerra. Sentía una enorme compasión por todos los que la sufrían y sus fotografías transformaban sucesos cruciales y tribulaciones personales en momentos de eternidad”.
“Si haces fotos que no son lo suficientemente buenas es porque no estás lo suficientemente cerca”, dijo Capa. Es la mayor de las enseñanzas de un fotógrafo valiente que perdió de forma prematura a su amor,
Gerta Pohorylle (más conocida como
Gerda Taro), en un accidente en el frente, en la
Guerra Civil. El amigo de
Ernest Hemingway, el galán, quien junto a
Henri Cartier-Bresson , entre otros,- fundó la agencia Magnum, el fotógrafo de las cinco guerras, describe la labor del corresponsal y del valiente, el que apunta con la cámara.