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Las cifras no engañan

SOBRE RUEDAS

Martes 30 de junio de 2009
Leemos en estos días que cada año fallecen ahogados en nuestro país unas 2.000 personas y que esta cifra aumenta. Durante el año 2007 y según el Instituto Nacional de Estadística, fallecieron en España 2.596 personas por ahogamiento o asfixia. Una cifra dramáticamente alta y que pone de manifiesto el peligro de la manipulación de las cifras y del poco conocimiento que en general tenemos de las dimensiones de los problemas.

Desde un punto de vista estadístico, bañarse en la playa, las piscinas, los ríos o los embalses es NOTABLEMENTE más peligroso que viajar en automóvil. En una sencilla reflexión y teniendo en cuenta que los baños se producen en apenas 3 meses del año y durante muchísimo tiempo menos que el que pasamos en un coche, un español, tiene 20 veces más posibilidades de fallecer ahogado, que en un accidente de tráfico. Y decimos 20 en un cálculo bastante poco científico y a la baja, porque no estaría de más que quienes se dedican a estudiar la siniestralidad vial nos dijeran dónde se sitúa (en parámetros estadísticos), respecto a la siniestralidad en el deporte, en el andamio, o en el baño veraniego.

En definitiva, lo que se pone de manifiesto es que el tráfico y la circulación; conducir, no es en absoluto una actividad peligrosa. O al menos, no es más que bañarse en una playa o en una piscina. Ésta actividad veraniega, como tantas otras, debe llevarse a cabo con sentido común y adoptando una serie de precauciones elementales. Pero nada más.

A ningún legislador en su sano juicio se le ocurriría implantar un carné de bañista por puntos; ni considerar delito el bañarse donde no se haga pié; ni obligar a los bañistas a utilizar chalecos salvavidas… aunque a veces pensemos que a lo mejor a algún Director General se le ocurre ponerlo en práctica y llenar las arcas del Estado de suculentos dineros a base de multas injustificadas. Es lo que se hace con el automóvil, en una persecución recaudatoria injustificada. Naturalmente que hay cafres al volante; también hay ladrones entre los políticos, pero hay que ser muy necio para tomar la parte por el todo: en el automóvil y en el baño veraniego.

Y una buena noticia, de la que ya dimos cuenta hace unos meses en estas líneas: el regalo de 2 puntos a los que se hayan portado bien al volante y no hayan sido denunciados. La norma prevé que cuando el conductor haya superado tres años sin sanciones, será “obsequiado” con dos puntos, sin que en ningún caso la cifra total de puntos supere los 15. Dos puntitos en Julio de 2009 (porque hace tres años que se implantó el permiso de cupones) y otro punto más en 2012. De este reparto se van a beneficiar unos 21 millones de conductores españoles y alrededor de 4 millones no van a poder incrementar su saldo por haber sido sancionados en estos tres años de funcionamiento del permiso.

Lo que no está claro es lo que ocurre con quien haya sido denunciado, pero sin que la sanción sea firme. Hemos consultado con varios gabinetes especializados en recursos y hemos recibido los dos tipos de información: hay quien cree que mientras la sanción no sea firme, se mantiene el derecho de recibir esos puntos adicionales y quien, por el contrario, considera que en la norma se habla de la “comisión” de la falta y es por tanto la fecha de la denuncia la que determina los plazos. Asunto a seguir.

Y otra noticia no del todo mala. La Xunta de Galicia, tras la llegada a su presidencia del PP, ha decidido finalmente dar de baja 23 de los 355 coches con que cuenta para el desplazamiento de los dirigentes políticos. No está mal la reducción, aunque seguimos pensando que en este país hay demasiados coches oficiales. En la Administración Autonómica hay más de 5.000 entre las 17 Comunidades; en la administración Central, sin contar organismos autónomos, Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad, más de 7.000 y a estas cifras hay que sumar los coches que son utilizados en la administración local, diputaciones, cabildos… estos, muy difíciles de cuantificar. Pero no es exagerado decir que en España hay más de 20.000 personas que diariamente van en coche oficial a su trabajo. Si se pusiesen uno detrás de otro formarían una fila de más de 100 kilómetros. ¡Ven como tenemos poca imaginación para las magnitudes y las cifras! Lo decíamos al comienzo.

José María Cernuda
jmcernuda@elimparcial.es

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